Creo que es apremiante llegar, antes del 1º de octubre, a un acuerdo sobre un referéndum en que se consulte sobre una reforma del Título VIII de la Constitución, especialmente, de tal forma que se pueda incrementar sustancialmente el autogobierno y fortalecer, en un sistema federal, las culturas y lenguas respectivas, ser una nación, etc.
El referéndum actual en el cual se “decide” sobre la “autodeterminación” incumple lo que establece claramente el artículo I/2 de la Declaración y Programa de Acción de Viena, 1993, refrendado por la Asamblea General de las Naciones Unidas
En efecto, la autodeterminación se refiere a “… los pueblos sometidos a dominación colonial o a otras formas de dominación u ocupación extranjeras”… y, en el párrafo siguiente, se indica que “…nada de lo anterior se entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial o la unidad política de estados soberanos e independientes”…
Creo que esto deberían conocerlo con claridad los votantes para que no decidan en falso.
Hace años escribí un blog titulado “Derecho a decidir… lo decidible”. Y la secesión no es “decidible”. Sólo hay hoy en el panorama mundial un país, Formosa, que se originó por secesión insular de la China Continental. Y no figura en la relación de países de las Naciones Unidas.
A Catalunya no se la ha tratado debidamente (Estatut, etc….) y ahora es más corazón que mente, más emoción que razón lo que predomina. Y esto es muy peligroso. Por eso es urgente llegar al acuerdo de un referéndum debidamente pactado y que permita expresar, con conocimiento de causa, la voluntad de la mayoría de los catalanes.

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