BALTASAR GARZÓN PRESENTÓ EN LEGANÉS ‘ACTÚA’

  • BALTASAR GARZÓN: “En política hay que decir lo que piensa y hacer lo que se dice”

  • “Pretendemos que la izquierda converja en una acción común que se plantee como opción de gobierno frente al PP”

  • BEJARANO: “Hay mucha gente en esa comarca que quiere conocer el Proyecto Actúa”

Baltasar Garzón, Montse Muñoz y Rubén Bejarano fueron los encargados de presentar ayer el ‘Proyecto Actúa’ en Leganés. Lo hicieron en un abarrotado salón del Centro Las Dehesillas con la presencia y el apoyo de vecinos de Leganés, empresarios de la ciudad, entidades sociales e ilustres militantes locales de Izquierda Unidad Comunidad de Madrid.

El actual concejal de IUCM en el Ayuntamiento de Leganés señaló que “en esta comarca hay mucha gente que quiere saber y conocer del Proyecto Actúa y vamos a ponerlo en marcha. Este es el pistoletazo de salida y vamos a recorrer todas las localidades (Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón, Móstoles)”. Bejarano recordó la necesidad que tiene la sociedad de “derogar leyes del PP que han recortado derechos sociales y que tendremos que hacerlo en cuanto podamos desalojar a la derecha de las instituciones”.

Alternativa plural

Montse Muñoz, por su parte, quiso destacar que “el proyecto Actúa es una alternativa muy plural y muy diversa”. De dicho proyecto señaló que están trabajando para que sean capaces de “aglutinar a fuerzas políticas y espacios políticos del ámbito de lo social que quieren cambiar los cosas y que nosotros creemos que tienen fuerza para hacerlo si somos capaces de buscar los puntos de acuerdo y no de desacuerdo”.

Muñoz insistió en que para afrontar los cambios sociales se necesitan “instituciones que no estén comidas por la corrupción, políticas que sean para las mayorías sociales y que las hagan otros diferentes a los que hay están”. Además apuntó su convencimiento de que “se puede hacer ayudando a organizaciones como Actúa para que se cree ese ámbito de acuerdo y de diálogo para ser referencia de todos aquellos que creen que hoy en el espacio político de la izquierda no existe la referencia que le represente y se sienten huérfanos”.

Garzón, sumar y no dividir

Por su parte, Baltasar Garzón, recordó en su alocuación “ante aquellos que decían que veníamos a dividir más a la izquierda, cada uno venimos de distintos sitios, en mi caso de Convocatoria Cívica cuya aparición fue anterior a Podemos”.

Garzón aprovechó para recordar la razón por la que abandonó el proyecto de Felipe González en el año 93. “Para mí la política no es sola pensar lo que dices, sino hacer lo que piensas y que coincidan. Y si no puedes hacerlo dar una explicación de porqué no lo haces. La política no es engaño, trapicheo, trapisonda, aprovecharse, corrupción o mentir”.

Con este hilo argumental recordó que en el primer debate, finales del mayo del 93, entre González y José María Aznar, áquel no pudo preparar el debate. “Cuando algunos le instamos a que se suspendiera, él dijo que no. En un momento del debate, González le dijo a Aznar ‘le he pedido a Baltasara Garzón que presida la comisión para investigar los partidos políticos”.

Sorprendido ante la tele

Él, entonces compañero de González, contaba ayer que se “quedó de piedra. Estaba comiendo una sopa y me quedé helado. Llamé a Felipe para decirle qué si sabía lo que había hecho. De hecho me marché porque no se creo con las condiciones adecuadas esa comisión. Felipe me dijo al terminar la conversación que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”.

El exjuez señaló que “Actúa nació de Convocatoria Cívica y de otros movimientos y lo que hemos hecho, definitivamente, es hacer un decálogo de participación política activa.Estamos en fase de formación de planteamientos para definir el tipo de participación que, sin duda, puede ser incluso vía electoral, pero en este momento no lo tenemos definido, tendremos que acordarlo de forma colectiva”.

Meditando el salto electoral

Consultado al respecto de qué condicionará el salto a la vía electoral apuntó que “se trata de un órgano colectivo que comenzó siendo una plataforma, se está debatiendo la formulación de objetivos y va a depender de los debates que estamos haciendo sobre todo a posteriori de estas presentaciones de la iniciativa y ver que impacto hay de los planteamientos de Actúa”.

Quisó incidir en que esta plataforma lo que pretende es “integrar, pretendemos que la izquierda converga en una acción común que se plantee como opción de gobierno frente al Partido Popular”. Garzón finalizó señalando que “si esa opción de gobierno se conforma, adelante; sino es posible tendremos que cubrir ese espacio incluso electoralmente”.

Publicado en LeganesNew.es

La independencia catalana, de obligada lectura

Estamos en verano y regresa con los calores y las canciones de ritmos pegadizos la que viene siendo una lectura obligatoria para pasar los últimos periodos estivales. Estamos en verano y con la subida de temperaturas no puede faltar la propuesta secesionista en Cataluña del Govern de turno. Subiendo, cada verano, el nivel de intensidad de enfrentamiento con el Gobierno central y obligándonos al resto a tomar posición sobre un tema que puede resultarnos a muchos tan incómodo como necesario: el modelo territorial del Estado.

La solución de la Constitución duró lo que duró y hoy nadie puede negar la evidencia de que ha sido superada sin propuesta acordada sobre la mesa. En los últimos años todo han sido parches, acuerdos políticos bilaterales y postelectorales que solo han beneficiado a algunos territorios. Hasta llegar al actual choque de trenes, con sus consecuencias políticas. Y no me refiero a la jornada (la llamen como la llamen) de referéndum del 1-O. En el corto y medio plazo, nadie puede predecir.

Ni que decir tiene que la izquierda, en este terreno, se mueve con poca soltura. No en esta ocasión, siempre lo ha hecho regular tirando a mal. Históricamente cualquier debate nacionalista en Cataluña y País Vasco enlazaba tensiones en las estructuras orgánicas de las formaciones progresistas porque no encontraban su acomodo en la discusión. La izquierda de por sí no es nacionalista. Lo que sí es es plural y solidaria, y en ese marco creía siempre encontrar una solución al paso que nunca llegaba e incluso pagaba electoralmente. 

Por eso, ni es de extrañar ni es nueva la situación interna que vive Podemos con este asunto digamos que catalán. Unas bases que dicen una cosa desde Barcelona y otros miembros de  su aparato de Madrid se desmarcan con otra. También lo hemos vivido mil y una vez con el PSOE y en la propia Izquierda Unida, intentando salir airosos con iniciativas vacías de avance autonómico o con un difuso proyecto de Estado Federal que nunca se ha concretado.

Es igualmente recurrente hacer una crítica severa al Partido Popular por su inmovilismo. Y una vez más es justo hacerlo. No tiene nada que ofrecer porque no quiere. La frase es exacta. Nada que ofrecer porque le interesa un contexto de polarización en el que siempre ha reforzado su base social. Más ahora, abrumado por una corrupción cuyas tramas no paran de multiplicarse y que puede hacerle solapar su evidencia. Sin nada que ofrecer, porque a pesar de que la economía nacional ha crecido un 0,9%, el empleo recuperado desde el 2008 solo ha sido la mitad y a un precio inasumible de precariedad. Los recortes de derechos sociales no se han reinstaurado y la población que logra acceder a un puesto de trabajo lo hace, en la mayoría de los casos, en condiciones de dudosa dignidad.

Pero no vale solo echar la culpa al PP. La izquierda no puede quedarse ahí porque solo crecerán el independentismo y su polo antagónico, la derecha española. La izquierda está obligada a abordar este debate no con declaración de intenciones ni organizando foros de discusión. La izquierda debe plantear ya un proyecto de Estado Federal solidario y sostenible en todos los territorios, nacionalidades y regiones con redistribución de competencias e instituciones. Una propuesta seria, trabajada y que dé seguridad. Todo lo contrario será más de lo mismo. Lo hacemos ya o el próximo verano estaremos, me temo, ante la reedición del bestseller.

Publicado en Diario16.com

Volver a empezar

De la misma forma que ocurre después de una relación sentimental fracasada o al asumir la ruina de un proyecto profesional en el que se ha invertido mucho esfuerzo, una gran mayoría de las gentes de la izquierda tenemos hoy una sensación de hastío y decepción. Aburrimiento, malestar. Incluso a algunos nos ha embargado un sentimiento de orfandad política.

Pasado el esperado y mediático cónclave de Vistalegre II, no se vislumbra la línea del horizonte. Nada. Ni una propuesta política de calado, ni una alternativa de ilusión por parte de esta organización en la que muchos y muchas habían depositado sus esperanzas de cambio.

Podemos irrumpió en el panorama político con la promesa de que estábamos ante un proceso de empoderamiento de los de debajo de un régimen ya abatido. Pero la cruda realidad es que el balance en su aún breve historia, constatado en su segunda asamblea ciudadana, arroja una verdad: han logrado poco más que sustituir a IU en las instituciones. Ah, y otra cosa: ayudar a generar en el PSOE un debate interno sin precedentes en todos sus años de democracia.

Pensemos en la sociedad que nos ha dejado el último lustro. Toda la ilusión de cambio generada a partir de mayo de 2011 ante la posibilidad de una alternativa real de gobierno ha sido evaporada. El partido hegemónico en la derecha, practicando sus cotas más altas de políticas antisociales y de corrupción, no solo sigue en el poder, sino que los recientes barómetros coinciden en que en unas próximas elecciones volverían a vencer. Mientras, la movilización social está ausente, o a muy baja intensidad, cuando sería lo lógico estar a diario en las calles. Nos guste o no, este es el escenario actual.

El desafío para la izquierda es gigantesco y todo son palos en la rueda. Debemos poner las bases para una reconstrucción realista y seria atendiendo a la diversidad y el pluralismo, sin perder de vista la responsabilidad que nos une. Hemos de reconectar con los trabajadores y trabajadoras, con sus problemas. El momento es muy convulso como para seguir cuestionándolo todo con discursos facilones. La tendencia al populismo vacío se ha impuesto como línea política, hasta hacer de esta última una necesidad social algo irrespirable.

Me parece que toca ponernos manos a la obra de forma urgente para defender los valores y principios de una democracia vapuleada y maltratada, tanto por las políticas regresivas de los gobernantes, como por la de quienes, de forma torticera, han jugado peligrosamente con ella.

Pensábamos que las democracias estaban más que consolidadas en Occidente después de la II Guerra Mundial; que los altos grados de desarrollo social, tecnológico y económico eran incuestionables y perennes. Que el mero hecho de contar con una constitución lo soportaba todo. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que de nada sirve dotarse de un buen texto si no hacemos por su protección y cumplimiento.

Todas las alarmas están encendidas y necio (o de la minoría beneficiada) es quien no lo quiera ver. El Brexit ya fue una llamada importante a que todo es cuestionable. También lo hemos visto con Trump, un multimillonario sin escrúpulos, disfrazado durante meses de líder antisistema del pueblo, que conduce a la población norteamericana hacia el corazón del capitalismo más salvaje, el racismo, el clasismo, el machismo y una larga lista de retrógrados “ismos”. Y en Europa, puede recoger el testigo la ultraderecha, entrando como un devastador caballo de Troya en las heridas democracias del Viejo Continente.

Insisto, toca ponerse el mono de trabajo. Combatir la tendencia al facilismo y el cinismo. Toca hacer pedagogía en cada ámbito de la sociedad para explicar y entender por qué hemos llegado hasta aquí. Toca poner en valor conceptos como los cambios posibles y concretos para conseguir avanzar en solidaridad, justicia social, libertades públicas, lucha contra la pobreza y la desigualdad, los derechos sociales, el feminismo, el ecologismo y la cultura alternativa.

En definitiva, toca trabajar en la construcción de una izquierda política y social creíble cuya seña de identidad no sea decir lo que la gente quiere oír, sino la del trabajo solvente por una alternativa real de transformación social.

Pasar a la acción para construir el cambio: moción de censura

Ante la última oleada de detenciones y peticiones de declaraciones en los juzgados de distintos cargos públicos del Partido Popular, es inevitable recordar, una vez más, el cómo pudo ser posible que la izquierda política no fuese capaz de derrotar a este partido, que se ha convertido en el gran impedimento de cambio que necesita nuestro país. Por no hablar de lo incomprensible que es que la oposición en su conjunto no se haya puesto de acuerdo para pedir una moción de censura al mismísimo Rajoy. Razones y motivos sobran.

Porque no es sólo una cuestión de corrupción, que como estamos viendo debilita de forma grave a las instituciones públicas y en consecuencia a la propia democracia. Las irregularidades de gobernantes nos invocan, nos recuerdan y se unen a una forma de gestión de esta crisis política, económica y de valores que está siendo devastadora para la ciudadanía y nuestra sociedad.

La resignación y el hastío de una gran parte de las capas populares aumentaron en 2016 ante una repetición de elecciones por falta de entendimiento político a finales de 2015. Vivimos 315 días de gobierno en funciones de un Ejecutivo cesado (que actuó como si no lo estuviera) para, al final, facilitar el mantenimiento en el poder de Mariano Rajoy y de un Partido Popular que nos están dando más de lo mismo (y para mayor evidencia del fracaso, ahora desde la minoría). Decepción absoluta.

Después de lo vivido, lo soñado, lo acariciado y lo frustrado, es hora de volver a preguntarse si es posible una construcción de una izquierda que sea alternativa real. Y hay que volver a decir alto y claro que sí. A pesar de todas las evidencias, del sentimiento de impotencia, de la división profunda que ha imposibilitado cualquier acuerdo en los últimos meses, es posible y necesario. Una construcción en la que no cabe otra que huir de sectarismos y cualquier línea roja previa para promover un consenso mínimo. O hacemos eso, o la derecha seguirá reforzándose y llevándose por delante todos los logros sociales, derechos, libertades y, por supuesto, la riqueza de nuestro Estado.

Llevamos debatiendo y teorizando mucho sobre esta idea, pero toca de nuevo llenar las alforjas y pasar a la acción. Para empezar y hacerlo bien es imprescindible salir de la senda del dogmatismo, la sobreactuación y afrontar con seriedad el diálogo, la amabilidad y una demostración sincera de que la unidad, hoy, es el único camino para vencer a la derecha.

No es necesario borrar la identidad de nadie. Todo lo contrario. La izquierda ha sido y sigue siendo plural en su esencia. Discrepa. Le importan mucho los matices. Son rasgos positivos que no hemos sabido aprovechar. No se trata de ocupar un espacio que ya existe. Se trata de unirlo, tejer una mínima red de acuerdos que eviten de una vez por todas que muchas gentes de la izquierda empiecen a sentirse huérfanas políticas por culpa del sectarismo y la ausencia de sensatez de unos y otros.

Con ese ánimo nace Actúa. Una plataforma, un espacio de reflexión, de diálogo y de intervención política en el que participamos personas de diferentes ámbitos profesionales y procedencias del maremágnum de la izquierda y con el que pretendemos impulsar esa unión entre diferentes sectores de la sociedad. Somos conscientes que ni somos ni queremos ser los únicos, pero sí que queremos trabajar por una causa urgente: provocar el cambio político, regenerar la democracia y las instituciones, recuperar la sensibilidad social, apostar por lo público, redistribuir la riqueza, cambiar el modelo productivo… Todo ello pasa, necesariamente, por acabar con el gobierno del Partido Popular. De ahí que nuestro primer llamamiento sea a los partidos de la oposición: ¿para cuándo una moción de censura?

Publicada en diario16.com

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Actúa

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: