BALTASAR GARZÓN PRESENTÓ EN LEGANÉS ‘ACTÚA’

  • BALTASAR GARZÓN: “En política hay que decir lo que piensa y hacer lo que se dice”

  • “Pretendemos que la izquierda converja en una acción común que se plantee como opción de gobierno frente al PP”

  • BEJARANO: “Hay mucha gente en esa comarca que quiere conocer el Proyecto Actúa”

Baltasar Garzón, Montse Muñoz y Rubén Bejarano fueron los encargados de presentar ayer el ‘Proyecto Actúa’ en Leganés. Lo hicieron en un abarrotado salón del Centro Las Dehesillas con la presencia y el apoyo de vecinos de Leganés, empresarios de la ciudad, entidades sociales e ilustres militantes locales de Izquierda Unidad Comunidad de Madrid.

El actual concejal de IUCM en el Ayuntamiento de Leganés señaló que “en esta comarca hay mucha gente que quiere saber y conocer del Proyecto Actúa y vamos a ponerlo en marcha. Este es el pistoletazo de salida y vamos a recorrer todas las localidades (Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón, Móstoles)”. Bejarano recordó la necesidad que tiene la sociedad de “derogar leyes del PP que han recortado derechos sociales y que tendremos que hacerlo en cuanto podamos desalojar a la derecha de las instituciones”.

Alternativa plural

Montse Muñoz, por su parte, quiso destacar que “el proyecto Actúa es una alternativa muy plural y muy diversa”. De dicho proyecto señaló que están trabajando para que sean capaces de “aglutinar a fuerzas políticas y espacios políticos del ámbito de lo social que quieren cambiar los cosas y que nosotros creemos que tienen fuerza para hacerlo si somos capaces de buscar los puntos de acuerdo y no de desacuerdo”.

Muñoz insistió en que para afrontar los cambios sociales se necesitan “instituciones que no estén comidas por la corrupción, políticas que sean para las mayorías sociales y que las hagan otros diferentes a los que hay están”. Además apuntó su convencimiento de que “se puede hacer ayudando a organizaciones como Actúa para que se cree ese ámbito de acuerdo y de diálogo para ser referencia de todos aquellos que creen que hoy en el espacio político de la izquierda no existe la referencia que le represente y se sienten huérfanos”.

Garzón, sumar y no dividir

Por su parte, Baltasar Garzón, recordó en su alocuación “ante aquellos que decían que veníamos a dividir más a la izquierda, cada uno venimos de distintos sitios, en mi caso de Convocatoria Cívica cuya aparición fue anterior a Podemos”.

Garzón aprovechó para recordar la razón por la que abandonó el proyecto de Felipe González en el año 93. “Para mí la política no es sola pensar lo que dices, sino hacer lo que piensas y que coincidan. Y si no puedes hacerlo dar una explicación de porqué no lo haces. La política no es engaño, trapicheo, trapisonda, aprovecharse, corrupción o mentir”.

Con este hilo argumental recordó que en el primer debate, finales del mayo del 93, entre González y José María Aznar, áquel no pudo preparar el debate. “Cuando algunos le instamos a que se suspendiera, él dijo que no. En un momento del debate, González le dijo a Aznar ‘le he pedido a Baltasara Garzón que presida la comisión para investigar los partidos políticos”.

Sorprendido ante la tele

Él, entonces compañero de González, contaba ayer que se “quedó de piedra. Estaba comiendo una sopa y me quedé helado. Llamé a Felipe para decirle qué si sabía lo que había hecho. De hecho me marché porque no se creo con las condiciones adecuadas esa comisión. Felipe me dijo al terminar la conversación que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”.

El exjuez señaló que “Actúa nació de Convocatoria Cívica y de otros movimientos y lo que hemos hecho, definitivamente, es hacer un decálogo de participación política activa.Estamos en fase de formación de planteamientos para definir el tipo de participación que, sin duda, puede ser incluso vía electoral, pero en este momento no lo tenemos definido, tendremos que acordarlo de forma colectiva”.

Meditando el salto electoral

Consultado al respecto de qué condicionará el salto a la vía electoral apuntó que “se trata de un órgano colectivo que comenzó siendo una plataforma, se está debatiendo la formulación de objetivos y va a depender de los debates que estamos haciendo sobre todo a posteriori de estas presentaciones de la iniciativa y ver que impacto hay de los planteamientos de Actúa”.

Quisó incidir en que esta plataforma lo que pretende es “integrar, pretendemos que la izquierda converga en una acción común que se plantee como opción de gobierno frente al Partido Popular”. Garzón finalizó señalando que “si esa opción de gobierno se conforma, adelante; sino es posible tendremos que cubrir ese espacio incluso electoralmente”.

Publicado en LeganesNew.es

El Gobierno de Rajoy abusa y utiliza de forma desproporcionada los instrumentos del Estado contra el referéndum sin garantías del 1-O

Madrid. 23 de septiembre de 2017.

Ante la situación desquiciante a la que se ha llegado en torno a la convocatoria del 1 de Octubre en Cataluña, Actúa quiere denunciar en primer lugar la responsabilidad del Gobierno y del Partido Popular que, desde los tiempos en que presentó recurso contra el Estatut que había sido aprobado por los parlamentos catalán y español, no ha dejado de alimentar la creciente desafección de una parte de la sociedad catalana hacia el Estado.

El gobierno del PP ha rechazado la negociación política, incentivando con ello la radicalización de posturas que ha llevado en estos días a un callejón sin salida en el que la utilización de los instrumentos del Estado degrada la función de los mismos y hace que la desproporción y la pérdida de garantías jurídicas sea la norma, presentando la acción de la Fiscalía contra representantes públicos elegidos democráticamente como una continuación del brazo represivo del Ejecutivo. En este sentido, Actúa considera que la citación de los alcaldes es de todo punto arbitraria ante la ausencia de hecho delictivo que se les pueda reprochar.

Sin embargo, las críticas no pueden ir solo en la dirección del Gobierno de Rajoy, que aprovecha el deterioro de la situación en beneficio propio, sino también frente a quienes, como la Generalitat y la mayoría parlamentaria pro independencia, hacen gala del desprecio más ramplón a las reglas democráticas de convivencia.
Quienes integramos Actúa afirmamos tajantemente que lo que se plantea el 1 de octubre ni es un referéndum, puesto que carece de garantías (ni tan siquiera se dispone de un censo en condiciones), ni es simplemente la  movilización ciudadana que defienden otros, dado que viene impuesta y pre diseñada por los partidos y grupos independentistas. Es en realidad una convocatoria de adhesión unilateral al independentismo, sin garantías, insistimos, y al margen de la Constitución. Es más, consideramos que la dinámica en que ha derivado este proceso acabará fracturando España en beneficio de posiciones reaccionarias del Partido Popular en el resto de territorios del Estado, a la vez que deteriorará la convivencia en Cataluña y en el resto de España, que tanto nos ha costado construir y consolidar.

Actúa ni comparte el procès, ni las formas que desde el Gobierno se han seguido para afrontarlo.  Ahora más que nunca es necesario reclamar una  acción política  basada en el diálogo y la negociación. Y exigir a los partidos políticos que actúen con responsabilidad y altura de miras hasta conseguir el acuerdo necesario para  abordar de manera  pactada  y con  garantías democráticas  la reforma del modelo territorial del Estado.

Puedes conocer más sobre Actúa y firmar aquí su manifiesto.

Para ver/descargar la versión en PDF PULSA AQUÍ PDF

El conflicto de Eulen y la Marca España

Cuando en julio comenzó la huelga de los trabajadores de Eulen en el Aeropuerto del Prat, recordé cómo se fue fraguando la semiprivatización de Aena. Y mucho antes, cómo se empezaron a privatizar los servicios de seguridad en nuestro país, no solo en los aeropuertos.

Siempre me manifesté en contra de estas privatizaciones. Primero porque creo que el transporte es un sector estratégico en cualquier país y debe garantizarse un servicio de carácter universal. Segundo, porque sólo una autoridad pública, en relación con la actividad de los servicios de seguridad, tiene capacidad para invadir nuestra intimidad en el registro de nuestros equipajes y de nuestro cuerpo.

El discurso favorito de los grandes partidos que durante años han llevado a cabo estas privatizaciones era que se trataba de “externalizar” servicios de carácter auxiliar que no afectaban al servicio público. Por tanto, que tales externalizaciones no hacían peligrar ni el servicio ni los derechos de los ciudadanos.

Por eso, viendo cómo se desarrollaba el conflicto laboral del Prat tuve el convencimiento de que se comenzaba a construir un relato alejado de la realidad y de la legalidad de nuestro país: Las imágenes de las colas en los controles de seguridad del aeropuerto y las manifestaciones que comenzaron oportunamente a realizar los responsables políticos haciendo ver que tal circunstancia era un problema enorme para el país empezaban a anticipar el futuro del conflicto en la opinión pública. Y de la solución del mismo, finalmente política que no laboral.

Algunos pensaron en trazar la misma senda que hace unos años se siguió con los controladores aéreos y se pusieron a ello. Pero en este caso no era de recibo esgrimir el discurso de los trabajadores privilegiados, con salarios altos y condiciones laborables envidiables. Este es un caso de trabajadores precarizados, que perciben un salario medio de 900 euros, con turnos endiablados y cuyo pecado ha sido reivindicar ni más ni menos que una subida de sueldo anual de 350 euros. Son trabajadores que representan como pocos la consecuencia de las privatizaciones de los servicios públicos: el marco de contratación del Estado en el que el precio del contrato es el elemento prioritario de adjudicación para obtener no sabemos si un ahorro de dinero público o unos abultados beneficios industriales para los adjudicatarios.

Y claro, frente a esta realidad laboral precarizada e indecente se contraponían los enormes problemas que ocasionaba esta huelga a los viajeros en plena campaña estival, que tenían que soportar colas de varias horas y, en el peor de los casos, perdían sus vuelos.

No dudo de la incomodidad generada y del perjuicio que las huelgas y los conflictos conllevan para los ciudadanos, pero tampoco dudo respecto a lo que representan la huelga y otros mecanismos de presión de los trabajadores frente a la empresa para intentar conseguir derechos o mejorar sus condiciones laborales. Es en este debate en el que a mi juicio comienza la manipulación de un conflicto que ha permitido, con unanimidad de las administraciones implicadas, que se tomen decisiones de legalidad discutible y que vienen a limitar de facto el derecho de huelga.

Las huelgas frente a la empresa carecen de sentido si no se hacen en momentos en los que la decisión de no trabajar provoque daño. Son un mecanismo de presión para mejorar la correlación de fuerzas en el marco de la negociación. Parece razonable que se convoquen en los momentos de mayor actividad empresarial. En el caso que nos ocupa, cuando la afluencia de viajeros es la propia de la estación estival, muy alta. Sería tan absurdo plantear una huelga en temporada baja turística como hacerlo en el sector industrial cuando no hay pedidos pendientes, o cuando hay exceso de producción… Cuando estos días he oído comentarios reprochando a los trabajadores que hubieran planteado la huelga en estos momentos, he tenido la sensación de que no se sabe (o no se quiere entender) para qué es una huelga, huelga con la que por cierto los trabajadores ven reducidos considerablemente sus ya bajos ingresos.

Por otro lado, carece de sentido el planteamiento que se ha hecho en este conflicto de que, frente a un derecho constitucional como el de la huelga, se estaba vulnerando el derecho a la libre circulación de las personas, y que tal colisión de derechos obligaba a intervenir a las administraciones públicas. Tal colisión no ha existido porque las incomodidades derivadas de las largas colas en los controles de seguridad o la pérdida de un avión no suponen en ningún momento la vulneración del derecho a la libre circulación de personas. Si esto fuese así, ¿qué ocurre cuando las compañías dejan al pasaje en tierra por avería o porque no disponen de suficientes plazas para cubrir los billetes vendidos? ¿Estarían vulnerando un derecho fundamental, impidiendo la libre circulación de personas? Cuando así sucede, no pocas veces, jamás he oído a ministro alguno alegar tal vulneración y sí remitir a las correspondientes indemnizaciones que deberían percibir los viajeros.

Es evidente que el objetivo ha sido construir un relato que diese cobertura a las decisiones que anticipadamente ya se habían tomado. Han seguido una hoja de ruta perfectamente trazada. Porque, a todo esto, ¿dónde está la empresa EULEN? La que es objeto de la medida de presión, la que paga a los trabajadores, la que ha sido adjudicataria del servicio de seguridad, la que ha ofertado un precio que se supone cubriría el servicio.

Precisamente, lo sorprendente de este conflicto es que la empresa ha estado desaparecida mientras la administración se ha erigido en su defensora. Solamente ha tenido que alegar que no podía acceder a las demandas de los trabajadores porque el contrato no lo cubría. Y así, desaparecer y dejar la solución en manos de las instituciones locales, autonómicas y estatales.

Sorprende la opacidad respecto al contrato suscrito con Aena por Eulen , la cuantía, los servicios ofertados, los costes laborales estimados, los realmente ejecutados, el beneficio industrial previsto, los costes de gestión del contrato, etc. Sería bueno conocer todo ello así como sería bueno conocer si Aena ha hecho un seguimiento estricto del cumplimiento de contrato, de las plantillas, de la cobertura de bajas, de los turnos, del personal asignado… Sería bueno conocerlo porque Aena todavía es una empresa con mayoría de capital público y debe rendir cuentas de su gestión.

Dar por bueno sin discusión ni contraste que el contrato suscrito con Eulen no permite asumir la subida salarial de los trabajadores es tanto como decir que la empresa no puede reducir su beneficio industrial o su coste de gestión y que la única solución para garantizar la subida salarial es la variación del contrato. No creo que se haya dado la información transparente de ese contrato, ni de su nivel de cumplimiento, ni que se haya exigido a la empresa un papel proactivo en el conflicto.

La otra barbaridad del conflicto consiste en mandar a la Guardia Civil a vigilar a los trabajadores que tenían que cubrir los servicios mínimos, que por cierto eran de un 90%. No puede admitirse ese papel de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, no está entre sus funciones controlar el cumplimiento de los servicios mínimos en las huelgas. Esa labor compete a las empresas. En todo caso, la Guardia Civil debería realizar la labor contraria a la luz de nuestro ordenamiento jurídico, la de garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, como es el derecho de huelga. Utilizar a la Guardia Civil para estos fines es, a mi juicio, ilegal y obsceno, y muy preocupante desde el punto de vista democrático la escasa discusión de esta decisión.

Por si estos elementos no fuesen suficientemente escandalosos, el Consejo de Ministros se reúne en pleno agosto, con carácter de urgencia, y decide imponer un laudo arbitral por considerar que la huelga estaba afectando “gravemente” (entre otras cosas a un servicio de carácter esencial) ni más ni menos que a la “Marca España”. Adoptar en un conflicto de estas características, en el inicio de una huelga de carácter indefinido y con unos servicios decretados del 90% un laudo arbitral, que está previsto legalmente para casos extraordinarios y como una medida excepcional, es algo realmente desproporcionado y carente de fundamento jurídico.

Escuchar las declaraciones del ministro de Fomento produce bochorno. Rizan el rizo al considerar que el control de seguridad de un aeropuerto es un servicio esencial para el Estado los mismos que defendieron su privatización no hace tantos años alegando que era un servicio de carácter auxiliar no esencial. Como tal argumento no se sostendría, menos aún con los servicios mínimos decretados del 90%, añaden que el conflicto afecta negativamente a la Marca España. Escucharlo produce sonrojo porque un conflicto laboral protagonizado por trabajadores que cobran 900 euros, que hacen una huelga y que reivindican mejoras salariales, no puede perjudicar a la Marca España.

Lo que afecta negativamente a la Marca España es ver los efectos de las privatizaciones en este país, la precarización laboral que se ha instalado amparándose en una crisis interminable. Afecta negativamente a la Marca España tener un gobierno sustentado por un partido que está permanentemente en los tribunales, entre otras cosas acusado del cobro de las comisiones por la adjudicación de obras y servicios públicos en los que luego se producen conflictos que ellos mismos acuden servilmente  a solventar.

Desgraciadamente, y si los Tribunales no lo remedian, este conflicto dejará tras de sí un nuevo antecedente que viene a limitar el derecho de huelga y a criminalizar la legitima reivindicación de derechos por parte de los trabajadores.

Estaría bien que más pronto que tarde se conozcan los detalles del conflicto, los contratos suscritos, las empresas afectadas y que se pidan las explicaciones necesarias y se adopten las decisiones parlamentarias oportunas, no solo para que alguien dimita, sino para que al menos se sepa cómo se ha privatizado, cómo se licitan los concursos y cuáles son sus consecuencias para los trabajadores y para los servicios. Porque  todavía se pueden y se debe intentar cambiar las cosas.

Publicado en Publico.es

Montserrat Muñoz de Diego
Portavoz de Izquierda Abierta y promotora de Actúa

Actúa nace en abril. Es una plataforma, un lugar de encuentro, diálogo, reflexión e intervención política.

Lleva algunos meses más fraguándose. Se presenta en Madrid, aparece en los medios, se conceden entrevistas, se presenta también en Valladolid… y llega el verano. Y Actúa, que sigue su trabajo tranquilo, pero sin pausa, salta a la palestra de nuevo en agosto porque aparece la marca en el registro de partidos del Ministerio de Interior. Las explicaciones se han dado, su registro es preventivo e instrumental. Pero las opiniones se multiplican, para todos los gustos. Algunas, sin gusto alguno, llenas de insidia, insulto y acusaciones injustas cargadas de intencionalidad.

Parece que hemos perdido la capacidad de la escucha activa, más allá de las palabras y de la pasión que desprendan. Cosa de los tiempos que vivimos, debe ser. Por eso la gente buena e inteligente hemos de recuperar ese ejercicio de inocencia. Y como así somos en Izquierda Abierta (IzAb), donde nuestro portavoz ha sido diana de los peores ataques, así lo haremos.

Vamos a pensar que en la dirección federal de Izquierda Unida no se nos odia, que solo reaccionan con pasión ante lo que consideran el comportamiento erróneo de un compañero que antes que ellos también fue dirección. Vamos a pensar que lo que les preocupa es creer que nuestra acción divide la izquierda y los insultos y menosprecios no lo son tanto hacia nuestra capacidad de medir y nuestra honradez, como una reacción propia del miedo.

Nosotros no ignoramos ni despreciamos los riesgos. Los enfrentamos. Somos gente que solo pretende luchar y no ser la salvadora de nadie. Por eso creemos importante explicar cuál es nuestro objetivo, el objetivo de Actúa, la plataforma en la que participa Izquierda Abierta, y que estos días ha quedado difuminado entre juicios sumarísimos de honestidad y lealtad especialmente dirigidos a nuestro portavoz, Gaspar Llamazares.

Claro que en IzAb también existen dudas, de unos más que de otros. Tenemos compañeros que piensan con vértigo en la cantidad de partidos de izquierdas registrados en el Ministerio del Interior, que se corresponden casi con el número de militantes de izquierdas, y que tienen muchos recelos. Otros, sin embargo, convencidísimos de que la variedad refleja la pluralidad que es imprescindible en la izquierda. Sabemos de mucha gente que ha decidido que es mejor quedarse en casa y dejar que lo que hay en la izquierda haga lo que pueda. Y otra gente que ha apostado por seguir en la pelea de reivindicar lo común y la justicia para todos.

División o suma son opiniones diferentes, lícitas ambas, ante la incertidumbre de eventos futuribles. ¿Qué hará el electorado de izquierdas? ¿Se mantendrá constante y se dividirá ante un aumento de partidos concurrentes o se ampliará multiplicando la representación de la izquierda ante el electorado? Nosotros trabajamos en Actúa para tender puentes, para hallar mínimos comunes que nos permitan avanzar. Eso nos ha llevado, desde que en abril se presentase a los medios, a ir hablando con unas y otros. Un trabajo que ya hacíamos y mantenemos desde la propia IzAb. El registro de la marca se ha cruzado en el mes estival más perezoso y la reunión con Pedro Sánchez –también hábilmente utilizada como arma arrojadiza– no tuvo más chicha que la de un café entre exdiputados que se tienen aprecio. Café que, por cierto, se produjo antes de la inscripción de Actúa, sin la información ni las cámaras que tanto preocupan a algunos.

¿Por qué estamos en Actúa? Para llegar a otra gente, la cansada, la hastiada y desesperanzada, la que lee y escucha desde el respeto (también en agosto) porque está a punto de descolgarse y no quiere. Entrar una vez más en peleas internas no les va a animar.

Estimado coordinador general de IU, sabemos que te preocupa la unión de la izquierda. También nos preocupa a nosotros. Pero esto no tiene que ver con lealtad a Izquierda Unida. Va de gente cansada y hastiada. Gente que entró en política y se retiró asustada. Gente que llevaba mucho tiempo y se marchó o la hicieron marchar cansada de inquinas, ausencia de fraternidad y de que en la izquierda el concurso de egos no tuviera solución y siempre se primase frente al concurso de propuestas de mínimos comunes. No es deslealtad, es honestidad la razón de ser de IzAb y es honestidad lo que nos ha llevado a participar en Actúa: un espacio de ideas, de gentes y organizaciones que, como nosotros, hace tiempo que trabajan con análisis parecidos de la situación. Y será cuando estemos todos los que debemos estar, que decidamos si es pertinente y útil usar la marca del partido o es mejor dejarla encerrada en el armario de agosto del que salió.

Las acusaciones de deshonestidad que hemos escuchado estos días esconden la clara intencionalidad de señalar al enemigo con la marca de Caín. Sólo hacía falta añadir el estigma de la traición con el enemigo socialista en base a la noticia intrascendente de un café informal. Así, aunque la inscripción de Actúa, además de proteger la marca, debería haber sido saludada por la izquierda como la incorporación de nuevos activos a la política. Por el contrario, se ha obtenido desconfianza y rechazo. Lo malo es que el juicio de intenciones y el estigma pretendidos se basan en datos falsos. Eso sí, convenientemente manipulados para dar la apariencia de veracidad.

La honestidad, según remite el diccionario de la lengua, está vinculada a las buenas costumbres y los principios morales.

El núcleo de las acusaciones lanzadas contra nuestro portavoz radica en un juicio de intenciones según el cual las diferencias y críticas que explícitamente ha realizado al proceso de confluencia con Podemos serían simplemente la antesala de su supuestamente proyectado abandono de IU. Juicio de intenciones que resulta muy conveniente para obviar el hecho de que en el camino de esa confluencia se haya diluido toda una cultura política y abandonado a una parte importante de sus activos y votantes de una izquierda coherente, de pacto y de gobierno: la de Izquierda Unida.

Lo que sí es cierto es que la parte de la militancia de IzAb que también lo es de IU no sabe nada sobre la superación-anulación de la IU de Garzón por otro sujeto político con Podemos. Y mucho menos si competirá electoralmente en las próximas elecciones autonómicas, municipales y europeas. Pero es mejor desviar la atención con especulaciones sobre otros. En la mejor tradición puritana se pretende aplicar a los demás un nivel de honradez, coherencia y compromiso con el proyecto que la dirección no se aplica a sí misma. Aquí es necesario diferenciar la lealtad con un sistema de ideas y una práctica política del seguidismo de una dirección concreta, sobre todo si su línea política se da de bruces con la táctica y estrategia tradicional de IU, al punto de negar su papel en el pacto por la libertad, la transición política y durante buena parte de la democracia. Una política para ser la izquierda de la izquierda de Podemos, que además es un imposible.

Se nos acusa también a IzAb y en especial a nuestro portavoz de ir a nuestra bola en los medios de comunicación. Toda una muestra de exclusivismo e intolerancia con la pluralidad interna. No basta con reducir la presencia institucional de los diferentes a la mínima expresión, sino que hay que acallar su voz, como hemos visto recientemente en el caso de Podemos e Íñigo Errejón.

Vamos a pensar que reacciones como las sufridas en agosto (y que no son de ahora, que la ofensiva viene de atrás), maleducadas, malintencionadas, apoyadas reiteradamente en el insulto y la falsedad, son fruto de una forma de oír sin escuchar, o de escuchar desde la pasividad de aquel que no quiere mover un ápice su posición. No parece la mejor forma de sumar compañeros de viaje. El enriquecimiento de la izquierda va más allá del mantra de la unidad, cuando resulta que no es tal si cada vez une a menos, o solo a los que son como uno mismo. A los colegas. La colaboración, el diálogo, los acuerdos mínimos, la negociación, la lucha y la generosidad son mucho más importantes. Así lo entendemos desde Izquierda Abierta y desde esa cultura participamos en Actúa, donde nos encontramos con otros a los que en muchos casos no nos parecemos demasiado, pero que comparten con nosotros algunos objetivos e inquietudes.

Llamazares afirma que si Actúa se presenta a unas elecciones lo hará en colaboración “con otras fuerzas”

  • El líder de Izquierda Abierta recuerda que de momento no tienen intención de presentarse a elecciones pero, en el caso de hacerlo, sería en “coalición” o llevando a cabo “políticas de alianzas”
  • Llamazares aclara que Actúa pretende “movilizar al electorado huérfano de la izquierda” pero de una manera “más pragmática” que Unidos Podemos.
El líder de Izquierda Abierta y portavoz parlamentario de Izquierda Unida en Asturias, Gaspar Llamazares, afirmó este miércoles que los miembros del proyecto político Actúa –que él y el juez Baltasar Garzón encabezan– todavía no decidieron si se presentarán a próximas elecciones, pero, en cualquier caso, aseguró que no tienen “la voluntad de ir en solitario” y que su “preferencia” es “ir en común y colaborar con otras fuerzas“.

“No hemos dicho que vayamos a presentarnos a las elecciones, lo veremos. Si hay una sensibilidad por parte de otras fuerzas para recoger las preocupaciones de Actúa pues estaremos con otras fuerzas”, dijo en declaraciones a Cadena Ser recogidas por Europa Press, precisando: “No tenemos voluntad de ir en solitario, muy al contrario nuestra preferencia es ir en común, colaborar con otras fuerzas”.

Llamazares aseveró que la inscripción de Actúa en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior “no prejuzga ninguna decisión” de cara a próximos comicios. De hecho, afirmó ni siquiera se incició el debate en el seno de la plataforma que ya se registró como partido político este martes.

Pero el registro, explicó, busca “proteger la marca”, “es una garantía para la marca, una medida instrumental y preventiva“. Así, precisó que “no prejuzga” una candidatura a unas elecciones, pero tampoco “cierra las puertas” a hacerlo: “Dependerá de cómo vaya la sensibilidad de los ciudadanos a la iniciativa” y de cómo “evoluciona” la izquierda política, indicó.

Según apuntó, Actúa “puede ir en coalición, dentro de un partido”, o bien “llevar a cabo políticas de alianzas“. A su juicio, “lo bueno” es que exista un marco para un electorado de izquierda que se ha quedado “huérfano”.

Electorado de izquierdas “huérfano”

Llamazares –que en su día se mostró crítico con la alianza electoral de IU y Podemos para el 26J– hizo hincapié en que “un millón de votantes de izquierdas” no acudieron a votar en las pasadas elecciones generales del 26 de junio del año pasado: “Tenemos que movilizar al electorado huérfano de la izquierda“, dijo, insistiendo en que Actúa representa precisamente ese espacio.

Así, dijo que ve “con buenos ojos” los últimos pasos dados por partidos de izquierdas para dialogar. Concretamente, saludó el “clima nuevo” que existe entre el PSOE y Podemos después de que Pedro Sánchez haya sido reelegido secretario generalsocialista, algo que, a su juicio, rebajó el “clima de confrontación” inicial.

En este contexto, preguntado acerca de qué ofrece este nuevo partido frente a la coalición de Unidos Podemos, Llamazares dijo que la diferencia principal es su “preocupación” por “poner por delante” los acuerdos programáticos “frente a los pulsos internos”: “Hay que dar un nuevo impulso a los gobiernos del cambio”, sentenció.

Compromiso con IU hasta el fin de la legislatura

Sobre si baraja la posibilidad de abandonar IU, Llamazares aseguró que sigue “comprometido” con la formación, pero cuestionó su estrategia y “fusión en frío” con Podemos, destacando que parece estar “absorbida dentro de la lógica” del partido morado.

Si IU se mantiene en esa línea, explicó, no se sentiría representado. Pero el portavoz de Izquierda Unida en la Junta General del Principado de Asturias aseguró que mantendrá su compromiso con IU “hasta el final de la legislatura”, hasta saber su IU volverá a presentarse a elecciones con el partido de Pablo Iglesias. “Si se disuelve y plantea subsumirse en otra formación política… yo ahí no me vería“, sostuvo, recordando que esta alianza perdió un millón de votantes.

Para Llamazares, IU “debería tener una identidad propia” y “diferenciada” a la de Podemos. A su juicio, una convocatoria electoral no puede hacer que una formación política quede “subordinada” a otra “hasta confundir su cultura política“.

Publicado en InfoLibre.es

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