Lenin decía que “la experiencia de la dictadura del proletariado, victoriosa en Rusia, muestra claramente, a los que no saben pensar o no tuvieron ocasión de reflexionar, que la centralización absoluta y la disciplina del proletariado son dos de las principales condiciones de la victoria sobre la burguesía” algo que años después Stalin, desde el poder, llevó al extremo, cometiendo crímenes e implantando una dictadura… pero la culpa de su fracaso siempre fue de todos los demás, de los que se opusieron a ese régimen que se cargó con sus hechos la Revolución…

Es más que evidente que la construcción de un partido totalitario al estilo de los años treinta ya no cabe en la sociedad del Siglo XXI, mas en esa construcción y reconstrucción de la izquierda seguimos reproduciendo los mismos monstruos en una versión mas civilizada o 2.0, las mismas dinámicas que nos llevaron al fracaso… el control de las organizaciones por parte de un comité central, los comisarios políticos dominando los territorios, las purgas como instrumento de poder partitocrático, las checas que llevaron al frente Popular a una debilitación extrema, el entrismo de Dimitrov como medio para asaltar el control de los órganos de los partidos, la colocación de pegatinas en las espaldas del enemigo político interno para descalificarlo, todo por la carrera para colocarse en las instituciones, en un cortoplacismo que piensa exclusivamente en lo institucional y en los procesos electorales como fin único y máximo del partido.

Esos tiempos electorales que desvirtúan el pensamiento político e ideológico con un barniz de tacticismo y falsa transversalidad, que obliga incluso la organizaciones federalistas a prostituir su ideario por el terror a la pérdida de un sector del electorado, tan polarizado por el conflicto catalán: el federalismo real es la unión de estados soberanos e independientes, si no se reconoce el derecho a decidir y su soberanía, todo es música para no decir que se es unionista o que se quiere insinuar al electorado que se es unionista, mas parece que todo vale en esta carrera para y por el escaño.

Es, por desgracia, Podemos, la huida hacia delante de una parte de IU, el último ejemplo de esa nueva izquierda fallida, plagada de hijos de la clase obrera de escuela y máster bien pagados que precisamente han abandonado la esa clase trabajadora, cayendo, además de en los anteriores errores mencionados, otra vez, en la tendencia natural a alinearse internamente en el partido por caciques y no por ideas. ¿Acaso no está llena también esta izquierda de “ wannabes” que en lo único que piensan es en un “quítate tú para ponerme yo”?

En la sociedad líquida de Bauman, donde la ideología se diluye en una peligrosa e intencionada transversalidad política, en la que brota en masa el ciudadano que vota “en contra de” y no “a favor de un” pensamiento o posicionamiento ideológico, donde prevalece el “ser”, el líder supremo, Juche, el triunfador egoísta, debemos repensarnos con generosidad la izquierda y reflexionar.

La reproducción sistemática de los mismos errores y dinámicas cainitas en una izquierda o incluso en el mismo frentismo los llevarán inevitablemente una y otra vez a los mismos resultados. No podemos concebir una izquierda sin todas las izquierdas diversas y plurales, sin un trabajo coral, contando con todas y todos, desde abajo, desde la base. El pensamiento ideológico debe ser siempre colectivo y nunca estar supeditado a la estrategia de oficio, a un pensamiento centralista, al miedo, o incluso al tacticismo temporal. Partido significa parte, idea, ideología, no somos partido si no somos un constructo de un pensamiento grupal. Para construir un movimiento que realmente transforme una sociedad, lo electoral demuestra históricamente que debe quedar en un segundo plano.

El futuro es lo que todo colectivo acaba decidiendo que sea, es como la unión de millares de moléculas de agua, que cada una va a una velocidad, pero sus acciones sumadas determinan la temperatura del agua o como millares de células en un cuerpo humano, donde cada una va a lo suyo pero al final, y de manera colectiva, consiguen que se dé un paso en firme …o se tropiece…

Los de arriba cambian si desde abajo decidimos quién son y lo que acaban haciendo, así que pongámonos las pilas y …viremos por avante de cara a nuevos mares con la experiencia aprendida de las millas navegadas y de las estelas tras la popa.

Publicado en gallego en 21Noticias.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de privacidad, pinche el enlace para mayor información.Actúa politica de privacidad

ACEPTAR
Aviso de cookies