Estos días he manifestado mi contrariedad por la inadecuada utilización de la Justicia y de lo absurda de la reinterpretación de la prisión provisional por parte del juez Llarena, y que con todo el r espeto a las decisiones judiciales, no compartía la medida de prisión provisional incondicional y sin fianza de Jordi Turull, Josep Rull, Carme Forcadell, Dolors Bassa y Raül Romeva
Tambien mostré mi opinion contraria a la indefension que sufren los encausados, dado que  al no respetarse el derecho de defensa de los procesados, con el tiempo se producirán graves consecuencias en el futuro de la credibilidad de la Justicia en España
Pero voy más allá, está Monarquía heredera del franquismo y que mediante los organismos pseudo-democraticos del régimen del 78 permitió la ideología nacionalista, ahora se escandaliza de la defensa de sus ideas por parte de los independentistas…podremos no estar de acuerdo con la independencia, podremos estar más o menos de acuerdo con el derecho de autodeterminación, pero lo que no podemos, lo que no es admisible en DEMOCRACIA, es meter en la cárcel a personas por hacer uso de su idelología, ideología permitida y legal en el estado español
No podemos ni debemos permitir como ciudadanos libres que nuestros derechos adquiridos por décadas pretendan ser pisoteados por intereses políticos y la falta de la adecuadsa separacion de los poderes públicos, no puede un juez realizar una  citación de comparecencia en base al artículo 505 y decidirla de motu propio sin que ninguna de las partes lo reclamara en ese momento…no lo puede hacer porque quebranta  el principio acusatorio
Ante esa situación anómala y con la no presentación de Marta Rovira ante la falta de garantías ya explicadas, los que  sí comparecieron voluntariamente, sin intención de huir y en algún caso con la previa renuncia al escaño para evitar cualquier atisbo de imputación en la supuesta reiteración delictiva, se vieron sorprendidos con una  prisión provisional infundada, injustificada, desproporcionada e innecesaria
Pues bien, después de todo este conjunto de “rarezas judiciales” o “anomalías del sistema judicial” que nos están dejando en entredicho como país garante de una democracia de primer orden, nos encontramos con la sorpresiva detención de Puigdemon en Alemania. Nos encontramos con ese hecho y con la congratulacion, alegría y oportunismo de Albert Rivera en reiterar que se ha acabado, que el fugitivo ha caído y que todo es más fácil ahora que el hombre del saco ya no puede hacernos daño
¿Y si Puigdemont hubiera provocado la situación?. El ex-President tiene un asesoramiento legal muy potente en Bélgica y en otros países europeos, y su intención siempre ha sido internacionalizar el problema catalán, por su parte Merkel se apoya en los verdes para sustentar su gobierno y estos no quieren ver ni en pintura una extradición de Puigdemont al Gobierno  español…..¿y si ahora Merkel tiene un problema que debe resolver?
Cuando menos es extraño y llamativo que pudiendo hacer diferentes combinaciones de vuelo en avión desde Finlandia a Bélgica y conociendo del seguimiento  al que lo sometía el CNI, Puigdemont se arriesgase a hacer un viaje en coche de tantos kilómetros, atravesar Alemania y ser detenido allí porque “alguien” lo reconoció
¿Y si resulta que Puigdemont y sus asesores legales buscan provocar un problema político interno en Alemania y Europa? ¿Y si buscan que, para evitar una crisis interna, Alemania niegue la extradición?, ¿en qué lugar quedaría la justicia española y sus argumentos para mantener a todos los demas procesados en la prisión, acusadas de delitos cuando menos cuestionables?
Personas, recordemoslo, encarceladas por decisiones que quebrantan el derecho a la libertad y que se convierten en un adelanto de la pena que pudiera corresponderles, “en caso de cometer un delito futuramente si tuviesen oportunidad para ello”, con lo que se desnaturaliza el propio concepto de prisión provisional jurisprudencialmente fijado y consolidado en nuestro marco jurídico y en los tribunales de justicia
Judicializar la política hasta estos extremos, pretender gobernar a base de la fuerza impuesta por tribunales de justicia afines evitando el diálogo y el entendimiento, obviando la decisión democrática del pueblo catalán, y no haciendo de la política un arte en resolver problemas del pueblo, sino que utilizarla para preservar ideas por la imposición legal de interpretaciones pervertidas de dichas leyes no fortalece nuestra democracia, muy al contrario, la debilita….y mucho

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