“Lo políticamente correcto nos hace cobardes. No hay que quemarse, pero hemos de expresar lo que pensamos y sentimos. Estoy a favor de que nos mostremos libres”, fue una de las proclamas de ayer del filósofo vasco, Javier Sádaba Garay, en Donostia, donde presentó su último libro, titulado “Memorias desvengonzadas” (editorial Almuzara).

El acto había sido organizado por Orain Actúa en el barrio donostiarra de Altza, y contó con la presentación de quien fuera profesora de Filosofía, y senadora de Izquierda Unida, Isabel López Aulestia, que realizó una presentación magistral, cargada de preguntas, y sentido del humor.

Prologado por el periodista Andrés Aberasturi, el libro está dedicado “Siempre a Elena”, la esposa de Javier Sádaba, que falleció en 2015. “El libro -dijo Sádaba- vuela en las alas de Elena”. Un libro de memorias, escrito con “toda la libertad del mundo”, que cuenta las últimas décadas de nuestro país desde la transición de la Dictadura a la Democracia. En sus páginas permanece un doble canto, el profundo amor a Elena, y a la Filosofía (por no decir a Wittgenstein).

“En el libro critico -apuntó Javier Sádaba- a esta democracia, donde los políticos se convierten en nuestros representantes con grandes sueldos, alejados de la calle. Dicen que es un democracia participativa, y no lo es. Dicen que es Democracia, y no lo es”, aseguró el autor. “¿Para qué la Filosofía? -se preguntó-. Para hacernos curiosos, ante todo. Para tener la oreja bien puesta; que nos haga escuchar lo que verdaderamente ocurre en el mundo”.

Sádaba se mostró crítico con la Transición: “Se hizo en España por el capital hegemónico de Alemania y Estados Unidos”. Crítico con los que lucharon un día en la trinchera de las libertades “y muy pronto acabaron en la poltrona del poder”. Crítico con el PSOE: “han sido los que han dado gasolina, de forma disimulada o descarada, a la real derecha, a la del dinero. Vestidos y autoproclamados de izquierda, son el rostro maquillado de la derecha”.

El acto dio para más. Se habló del aborto, la eutanasia, la muerte digna y los cuidados paliativos, se habló con emoción de Elena, de la felicidad, de la mentira… de la Vida al fin y al cabo. Eso que, como recordó el de Portugalete, es “un suspiro entre dos nadas”. Se le interrogó con calma. Así es como Sádaba, a quien su nieto Iván llama Javi, nos llevó por un Camino de Coraje.

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