Si tras nuestra anterior reflexión sigue creyendo que esto es una democracia, es posible que crea además que no es inconstitucional. Pero si quiere verificarlo, lea la demostración.
Dice el art. 1.2 CE78: “La soberanía reside en el pueblo español de donde emanan todos los poderes del Estado”. ¡Premio!; en tan breve texto hay dos mentiras. La soberanía reside en cada uno de los ciudadanos, no en el pueblo como afirman los totalitarios para privar al ciudadano de su libertad, que es la de ser soberano. Cada soberano la ejerce en cada nivel: municipal, provincial, autonómico, estatal, internacional; también en la Comunidad de vecinos o en cualquier otra, sea social o política, de la que sea parte. También dentro del matrimonio; felizmente para las mujeres ya su marido no tiene derecho a deshacer el empate.
La segunda mentira es que no todos los poderes del Estado emanan del “pueblo español”. La “soberanía dictatorial del Jefe del Estado” emana del anterior dictador militar, Franco. Él nombró heredero suyo al papá del actual, que poniendo a Dios por testigo le juró que seguiría aplicando sus mismas leyes para atropellar nuestra libertad. Y lo cumplió.
Le hubiéramos perdonado su perjurio y que le hubiera engañado; pero le fueron fieles él y su hijo. No hubo ruptura con el pasado. La actual CE78 nació de la ley aprobada por las Cortes. De no haberse aprobado seguirían en vigor las leyes fascistas en el reino inventado por Franco y con el Rey que él quiso nombrar. ¿Quién dio al dictador la competencia para nombrar reyes? El pueblo español en un referéndum en el que Fraga logró ¡nada menos! que votaran a favor el 95 % de los españoles en 1966. Eso sí son referenda y no los del 01.10.2017.
En España los empleos públicos sólo se logran de dos modos: 1.- tras demostrar “mayor mérito y capacidad” en unas oposiciones públicas a las que se pueden presentar todos los que reúnen los requisitos profesionales exigidos para desempeñar ese puesto de trabajo; 2.- los nombrado por elección de los soberanos, los ciudadanos con derecho a voto, en elecciones democráticas y por ello públicas y periódicas.
No hay oposiciones a Jefe del Estado; lo sabemos todos.
El Jefe del Estado no fue elegido en elecciones democráticas; lo sabemos todos.
A los creyentes les recuerdo la confesión de Adolfo Suárez difundida por Victoria Prego de que rechazó que la votación de la CE78 fuera precedida de una votación sobre si se elegía una República, cuyo Jefe del Estado sería elegido de modo democrático, público y periódico, o una Monarquía, o sea, una dictadora cuyo Jefe del Estado sería elegido de modo democrático y público pero no periódico. No la hizo porque sabía cuál sería el resultado. El pueblo “soberano” ni pudo votar, ni podrá hacerlo ahora. La soberanía para opinar hasta el fin de los siglos la tiene el único verdadero Soberano. Los art. 166 y ss. CE78 lo hacen imposible.
¿Quién nombró al Jefe del Estado? Otro dictador al que sucedió al frente de la dictadura. Las monedas decían FRANCO CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS. Ningún papa lo discutió. Pero este origen divino por persona interpuesta, el Caudillo que lo fue por la Gracia de Dios no lo cree nadie. Espero que haya quedado claro que esto es una dictadura monárquica, c. q. d., abreviatura que significa “como queríamos demostrar”.

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