Escuchando y leyendo detenidamente durante este tiempo las ideas que se han propuesto, me ha resultado realmente emocionante e inspirador. La mayoría de las cosas que se han dicho son, en mi opinión, justas y muy necesarias.

Y la verdad es que ante tanta emoción, surgían en mí unas irrefrenables ganas de participar, cosa que en este momento os agradezco a todos, participar para aportar mi humilde grano de arena, y pensando, pensando, me preguntaba a mi mismo ¿qué puedo aportar yo al proyecto? Quería que fuera algo que nos sirviera a todos, pero pasaban los días y no se me ocurría nada, casi todo ya se había dicho, democracia, solidaridad, justicia social y un largo etc.

Lo único, seria sugerir la forma en que podemos transmitir a la sociedad en su conjunto estos mensajes tan potentes. Humildemente, creo que el reto está en ganar la confianza de las personas, ganar la confianza de nuestros semejantes y es lógico, gran parte de nuestra sociedad esta hastiada, frustrada, se siente engañada, abandonada, por tanto a estas alturas y en este momento del partido obtener su confianza requiere de algo mas que palabras.

En mi opinión pues, el reto no está en nuestras ideas, ya que son justas democráticas y solidarias, lo son y por eso digo que inspiran y emocionan, por que no nos separan, nos aúnan a todos.

En definitiva, creo que el quid de la cuestión está en cómo ganar la confianza de los demás, ese es el siguiente paso, ese es el gran desafió al que nos enfrentamos, ganar la confianza de nuestros semejantes.

Y así seguía pensando, y nada, no se me ocurría nada útil que deciros, hasta que recordé lo que me decía mi padre, él siempre me decía: “hijo, cuando tengas un problema y no sepas solucionarlo, vete a la esencia”, y yo le miraba y le decía: “vale, padre”, y me iba a tomar una cerveza o dos con los amigos. Bueno, era joven ya os imagináis. “Vete a la esencia”. La verdad es que yo no entendía qué quería decir. Es más, hasta llegué a pensar que estas cosas se las inventaba para quedarse conmigo. Pero, curiosamente, con el paso del tiempo fui descubriendo que era verdad, que funcionaba, que resolvía problemas.

Por tanto, si este principio lo aplicamos al gran reto que tenemos ante nosotros, (ganar la confianza), estas palabras cobran vida, por que ¿cuál es nuestra esencia? Es decir, ¿quiénes somos? Sí, ¿quiénes somos? Altas, altos, bajos, delgados, más guapas ellas… En fin, ¿quiénes somos? Pues en mi opinión, sencillamente somos “personas que quieren arreglar los problemas de las personas”. Simplemente, sí, personas que quieren contribuir a resolución de los problemas de todos en su conjunto. Punto, no hay más, esa es nuestra esencia.

Y si de ahora en adelante todas las acciones que emprendamos, todas las decisiones que tomemos lo hacemos bajo ese prisma, con ese ladrillo, podremos construir la gran casa de la confianza. Porque más pronto que tarde, las personas sabrán que no somos unos más, en el desilusionante espectro político actual, que no somos ni mujeres ni hombres interesados, sabrán que únicamente somos personas que quieren un futuro mejor para todos. Habrán podido ver nuestra esencia.

Víctor Manuel Sanz García. Abogado y escritor.

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