Quiero hacer una pequeña reflexión sobre uno de los principales problemas que nos atañen y sin embargo parece pasar desapercibido para nuestros políticos. Se trata de la influencia y daños que el cambio climático nos está causando tanto a nivel ambiental como social y también económico.

La escasez de lluvia, el aumento de la temperatura, el consecuente derretimiento del hielo de los polos, sumado a la desaparición de especies animales y de insectos ya no es un problema del futuro. Ya no es un problema que heredaran nuestros hijos. Es un problema nuestro.

Nuestros políticos viven de espaldas a este problema, no tenemos una ley medioambiental adecuada que ponga algo de freno o solucione en parte el problema que tenemos ya encima. En un futuro cercano, el aumento del nivel del mar pondrá en peligro a numerosas poblaciones de muchos países (incluido el nuestro), con la consiguiente crisis humanitaria y migratoria. Viviremos el fenómeno de los refugiados climáticos, con el drama que conlleva todo ello.

La escasez de lluvia, el aumento de temperatura y el consumo desmedido de recursos del planeta nos plantea un panorama demoledor. Vivimos en un país con 7.879 kilómetros de costa, por lo que no sería ninguna locura invertir en procesos de desalinización de agua marina, pudiendo paliar en cierta medida la escasez de agua tanto para consumo humano como para uso agrícola. Hoy en día hay numerosos avances en este campo mediante la utilización de procesos de ósmosis y filtrado de agua con polímeros, por lo que los costes energéticos para la desalinización de agua marina se han reducido considerablemente, siendo una opción a tener en cuenta en los países con escasas precipitaciones como es nuestro caso.

La mayor parte de España dispone de entre 2.500 y 3.000 horas de luz plena al año, lo que es de media más de 8,2 horas al día. No se puede entender cómo España no es un referente mundial en la producción de energía solar.  Una energía totalmente limpia e inagotable.

La reforestación de montes y el aumento de hectáreas de bosques autóctonos en nuestro país se hace fundamental para volver a tener regularidad de lluvias. Los bosques producen lluvias y no al revés. Cuantos menos árboles y zonas verdes tengamos, menos lloverá, siendo este un ciclo que lleva a la desertización de  manera irremediable y por consiguiente a un desastre previsible en un muy corto periodo de tiempo.

 

Por lo tanto, se hacen imprescindibles leyes medioambientales y de montes adecuadas, así como leyes y propuestas que fomenten la producción y el uso de energías renovables de manera inmediata. Y sobre todo una concienciación social y política del grave problema al que nos estamos enfrentando actualmente, y que si no se actúa con rapidez, nos llevará a un desastre económico, social y ambiental sin precedentes conocidos.

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