Brindis

Cuando ustedes escuchen estas palabras, yo estaré muy lejos. No es una canción romántica, ni una voz en off en un telefilm, ni el principio de una novela de intriga. Cuando ustedes escuchen estas palabras, yo estaré en un avión sobre el océano Atlántico, camino de Chile. No sabré qué ha pasado en el Parlament ni en el Senado, si se ha proclamado la independencia, el 155, o ambas cosas o ninguna. Lo que sí sé es que en ese avión habré bebido una copa de cava catalán, que me habrá gustado tanto como siempre. Y yo sola, en silencio, desde el cielo, habré brindado por todos los catalanes que han sido fundamentales en mi vida. Por Ana María Matute, por Juan Marsé, por Jaime Gil de Biedma, que me enseñaron a escribir y a pensar. Por Bigas Luna, que me enseñó a ser quien soy. Por Antonio López Lamadrid, mi primer editor y el mejor que cualquier autor habría podido soñar. Por quienes se fueron y por quienes siguen a mi lado. Por Juan, por Natalia, por Alejandra, a quienes mis libros deben tanto como a mí. Por Rosana, que vive en Barcelona porque allí supieron recuperarla de la enfermedad gravísima que estuvo a punto de robarme una amiga. Brindaré por todos los días de sol, por todos los lugares donde he sido feliz. Por Sitges, donde me enamoré de un andaluz. Por una casa de la calle Iradier en la que entré sin saber qué iba a ser de mí y de la que salí convertida en una escritora. Por todos los Sant Jordi que he vivido, y por los que me quedan por vivir.

Pase lo que pase, tengo muchos motivos para brindar por Cataluña. Y nada, nadie podrá arrebatármelos nunca.

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Baltasar Garzón: “Hay demasiadas fuerzas que no quieren que algunas cosas cambien”

El juez que destapó el caso Gürtel se ha referido a las conclusiones de la fiscal que considera “acreditada” la caja B del PP

Baltasar Garzón ha recordado de qué manera ha influido el caso Gürtel en su propia trayectoria profesional y personal. El exmagistrado destapó la trama en los comienzos de 2009 después de un año de investigación y por las grabaciones de comunicaciones que fueron declaradas ilegales, lo que le supuso que fuera apartado de la carrera judicial. En 2012 fue condenado a 11 años de inhabilitación.

“Fue una injusticia, a posteriori ha sido todo validado. Desde 2015, las medidas que yo tomé para proteger el derecho de defensa, son ahora legales en la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal”, ha explicado Garzón que dice que ya no le merece echar la vista atrás, pero quiere seguir adelante y “luchar por cambiar las cosas”. 

El exmagistrado invita a una reflexión general y “muy profunda” por parte de la sociedad el hecho de que la corrupción haya  servido “de catapulta en las últimas elecciones al PP para ganar y aumentar en votos.
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LOS ESTADOS UNIDOS DE TRUMP ABANDONAN LA UNESCO

El Israel de Netanyahu les sigue. Era de esperar. Cuando mandaba Yitzhak Rabin, Israel era muy activo en la UNESCO, organización intelectual del Sistema multilateral democrático de las Naciones Unidas. Pero murió asesinado y, desde entonces, las posibilidades de éxito en el proceso de paz se desvanecen.
Los Estados Unidos se van porque el partido republicano, con ambiciones hegemónicas, es incompatible con un Sistema multilateral democrático. Ya en 1919 hicieron imposible la existencia de una Sociedad de Naciones eficiente porque impusieron la inmensa incongruencia de que, creada por un presidente norteamericano, Woodrow Wilson, ¡los Estados Unidos no fueran nunca miembros de la Sociedad de Naciones!
Y luego siempre han sido hostiles al excelente diseño del Sistema de las Naciones Unidas realizado por el presidente demócrata Franklin D. Roosevelt…
Al término de la “guerra fría”, en la década de los 80, cuando por fin era posible conferir al multilateralismo la amplitud, altura y eficacia necesarias, dotándolas de los recursos personales, de seguridad, técnicos y financieros adecuados, el Presidente Reagan, con la Primera Ministra Margaret Tatcher como acólito obediente, se marchó de la Unesco y creó los grupos plutocráticos (G6, G7, G8…) integrados por países muy prósperos, para marginar a las Naciones Unidas, no suscribiendo la Convención de los Derechos Humanos de la Infancia en 1989 –es el único país del mundo que no lo ha suscrito-, situando a la Organización Mundial del Comercio directamente fuera del Sistema… y, a continuación, invadieron Irak sin la autorización del Consejo de Seguridad… Y el neoliberalismo ha ido disminuyendo, hasta anularla, la ayuda al desarrollo, con lo que se incrementa el número de emigrantes porque en sus países de origen se mueren de hambre. Es un hecho inadmisible, desde todos los puntos de vista, que cada día se inviertan en gastos militares y armamento más de 4.000 millones de dólares al tiempo que mueren de inanición y desamparo miles de personas, la mayoría niños y niñas de 1 a 5 años de edad.
Esta colosal aportación diaria a la economía de guerra le ha parecido escasa al Presidente Trump, que solicitó muy rápidamente su incremento. Y los países de Europa, España incluida, todos ellos insolidarios con los inmigrantes y refugiados –más de 6 mil muertos en el Mediterráneo en 2016- se apresuraron a aumentar sus inversiones en defensa. Y todos han callado cuando Trump ha anunciado que no pondría en práctica los Acuerdos de Paris sobre el Cambio Climático, lo que constituye una amenaza intolerable para la calidad de la habitabilidad de la Tierra y, por tanto, para el legado intergeneracional.
Siento que se marchen de la Unesco porque millones de niños y jóvenes norteamericanos recibirán una educación sesgada –¡en algunos Estados republicanos es obligatorio explicar el creacionismo!- propia de un esquema educativo que confunde educación (“ser libres y responsables”) con capacitación, conocimiento con información e información con noticia. Y lo lamento especialmente por la Educación Superior, porque es bien sabido que los EEUU cuentan con 2 docenas de Universidades de primer rango… pero con centenares de universidades que dejan mucho que desear porque, entre otras cosas, se confunde educación con enseñanza.
Es preciso que la ciudadanía mundial reaccione rápidamente –mañana puede ser tarde- exigiendo el cumplimiento por parte de los Estados Unidos de los Acuerdos de Paris sobre Cambio Climático y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En caso contrario, debe ser un gran clamor popular –ahora que no tenemos excusa para guardar un silencio cómplice– el que, consciente de que de otro modo toda la humanidad sufriría las consecuencias, obligue al Presidente Trump a rectificar. Supremacista convencido, no concibe que todos los seres humanos son iguales en dignidad y que nadie puede empañar irreversiblemente su futuro. Está claro que lo me preocupa no es que los EEUU abandonen de nuevo la Unesco, si no que el mundo en su conjunto, sin la asistencia de unas Naciones Unidas fuertes y eficaces, se abandone a su suerte… especialmente cuando sabemos a ciencia cierta que pueden alcanzarse puntos de no retorno.
¿A qué espera la Unión Europea para decir claramente al Presidente Trump que si no cumple con los Acuerdos de Paris podrían afectarse muy severamente sus relaciones comerciales? ¿A qué esperan los ciudadanos más afectados para advertir que, mirando a los ojos de sus hijos y descendientes, no van a admitir que su legado intergeneracional se deteriore?
Ahora ya podemos expresarnos. Delito de silencio.

BALTASAR GARZÓN PRESENTÓ EN LEGANÉS ‘ACTÚA’

  • BALTASAR GARZÓN: “En política hay que decir lo que piensa y hacer lo que se dice”

  • “Pretendemos que la izquierda converja en una acción común que se plantee como opción de gobierno frente al PP”

  • BEJARANO: “Hay mucha gente en esa comarca que quiere conocer el Proyecto Actúa”

Baltasar Garzón, Montse Muñoz y Rubén Bejarano fueron los encargados de presentar ayer el ‘Proyecto Actúa’ en Leganés. Lo hicieron en un abarrotado salón del Centro Las Dehesillas con la presencia y el apoyo de vecinos de Leganés, empresarios de la ciudad, entidades sociales e ilustres militantes locales de Izquierda Unidad Comunidad de Madrid.

El actual concejal de IUCM en el Ayuntamiento de Leganés señaló que “en esta comarca hay mucha gente que quiere saber y conocer del Proyecto Actúa y vamos a ponerlo en marcha. Este es el pistoletazo de salida y vamos a recorrer todas las localidades (Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón, Móstoles)”. Bejarano recordó la necesidad que tiene la sociedad de “derogar leyes del PP que han recortado derechos sociales y que tendremos que hacerlo en cuanto podamos desalojar a la derecha de las instituciones”.

Alternativa plural

Montse Muñoz, por su parte, quiso destacar que “el proyecto Actúa es una alternativa muy plural y muy diversa”. De dicho proyecto señaló que están trabajando para que sean capaces de “aglutinar a fuerzas políticas y espacios políticos del ámbito de lo social que quieren cambiar los cosas y que nosotros creemos que tienen fuerza para hacerlo si somos capaces de buscar los puntos de acuerdo y no de desacuerdo”.

Muñoz insistió en que para afrontar los cambios sociales se necesitan “instituciones que no estén comidas por la corrupción, políticas que sean para las mayorías sociales y que las hagan otros diferentes a los que hay están”. Además apuntó su convencimiento de que “se puede hacer ayudando a organizaciones como Actúa para que se cree ese ámbito de acuerdo y de diálogo para ser referencia de todos aquellos que creen que hoy en el espacio político de la izquierda no existe la referencia que le represente y se sienten huérfanos”.

Garzón, sumar y no dividir

Por su parte, Baltasar Garzón, recordó en su alocuación “ante aquellos que decían que veníamos a dividir más a la izquierda, cada uno venimos de distintos sitios, en mi caso de Convocatoria Cívica cuya aparición fue anterior a Podemos”.

Garzón aprovechó para recordar la razón por la que abandonó el proyecto de Felipe González en el año 93. “Para mí la política no es sola pensar lo que dices, sino hacer lo que piensas y que coincidan. Y si no puedes hacerlo dar una explicación de porqué no lo haces. La política no es engaño, trapicheo, trapisonda, aprovecharse, corrupción o mentir”.

Con este hilo argumental recordó que en el primer debate, finales del mayo del 93, entre González y José María Aznar, áquel no pudo preparar el debate. “Cuando algunos le instamos a que se suspendiera, él dijo que no. En un momento del debate, González le dijo a Aznar ‘le he pedido a Baltasara Garzón que presida la comisión para investigar los partidos políticos”.

Sorprendido ante la tele

Él, entonces compañero de González, contaba ayer que se “quedó de piedra. Estaba comiendo una sopa y me quedé helado. Llamé a Felipe para decirle qué si sabía lo que había hecho. De hecho me marché porque no se creo con las condiciones adecuadas esa comisión. Felipe me dijo al terminar la conversación que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas”.

El exjuez señaló que “Actúa nació de Convocatoria Cívica y de otros movimientos y lo que hemos hecho, definitivamente, es hacer un decálogo de participación política activa.Estamos en fase de formación de planteamientos para definir el tipo de participación que, sin duda, puede ser incluso vía electoral, pero en este momento no lo tenemos definido, tendremos que acordarlo de forma colectiva”.

Meditando el salto electoral

Consultado al respecto de qué condicionará el salto a la vía electoral apuntó que “se trata de un órgano colectivo que comenzó siendo una plataforma, se está debatiendo la formulación de objetivos y va a depender de los debates que estamos haciendo sobre todo a posteriori de estas presentaciones de la iniciativa y ver que impacto hay de los planteamientos de Actúa”.

Quisó incidir en que esta plataforma lo que pretende es “integrar, pretendemos que la izquierda converga en una acción común que se plantee como opción de gobierno frente al Partido Popular”. Garzón finalizó señalando que “si esa opción de gobierno se conforma, adelante; sino es posible tendremos que cubrir ese espacio incluso electoralmente”.

Publicado en LeganesNew.es

Perpiñán

Ya no llegan memes ingeniosos a la pantalla de mi teléfono. No hay mejor indicio de que la cosa ha dejado de estar para bromas. La única solución imaginativa que se ha producido en las últimas horas es la ocurrencia de una dirigente de la CUP que propone trasladar al Govern a Perpiñán si se aplica el 155. Parece un chiste, pero no lo es. El exilio es la última consecuencia de la derrota. Asumirla antes de tiempo, una prueba casi póstuma de que el soberanismo ha prosperado gracias a la implantación de un universo paralelo, ajeno a la realidad. La sonrosada burbuja de la patria feliz, fruto de una estrategia en la que la propaganda suplantó con éxito al pensamiento, se ha pinchado. Muchos catalanes ayer alegremente independentistas se hallan hoy tan huérfanos, tan desamparados, como estaban hace poco los vecinos de sus casas que no golpeaban cacerolas por las noches. Pero por muy buen resultado que haya dado el victimismo, explotarlo hasta el punto de abandonarlo todo y marcharse a Perpiñán a dar pena, me parece una mala jugada. La implacable realidad ha convertido a Puigdemont en el principal defensor de la autonomía que pretendía dejar atrás, el autogobierno que se ve amenazado por el artículo 155. En esta paradoja irónica, hasta cruel, puede estar la solución. Imagino que el president será consciente de que, en algún momento, la CUP empezará a considerarle un cobarde, un traidor o ambas cosas a la vez, y tendrá razones para argumentar su posición. Es cierto que le han sostenido lealmente hasta ahora, pero también lo es que convocar elecciones antes de que se las convoquen, le permitiría ofrecer una salida honrosa a la mayoría de los catalanes. En cualquier caso, creo que es una opción preferible al exilio en Perpiñán.

Publicado en ElPaís.com

Dialogar, ¿entre quién?

Hay momentos en los que la realidad nos desnuda. Buena parte de la tarea política y cultural está destinada a medir, cortar, pespuntear, vestir o disfrazar la realidad. La conciencia de que la sociedad es una sastrería imperfecta nos ha hecho perder la confianza en muchas cosas, incluso en la verdad. Los que se toman en serio el concepto de posverdad son unos nostálgicos. Sin conciencia histórica, admiten que vivimos después de la Verdad. ¿Pero hubo alguna vez una Verdad al margen de la vara de medir o del bastón de mando de la Historia?

Por mucho que intentemos vestir la realidad, hay conflictos en los que esa realidad llega a desnudarnos. No existen soluciones fáciles, incluso uno llega a pensar que no existe solución. La única salida realista parece ser la aceptación del dolor. Incluso de la catástrofe. Utilizo mucho la palabra incluso, pero es que las situaciones en las que la realidad nos desnuda, aunque en un primer momento nos atan a la tierra, acaban convirtiendo el mundo en un espacio parecido a La Inclusa, una casa de expósitos.

Para negarse a la catástrofe, no queda otra alternativa que sentarse a hablar de verdad, incluso sentarse a hablar sobre la verdad. No existen verdades esenciales, pero existen ilusiones sentidas como verdad. Pierre Bourdieu explicó en Las reglas del arte (Anagrama, 1995) que la illusio, sentida como adhesión al relato, es la premisa necesaria para que sean vividas de verdad las ficciones. En esta sastrería imperfecta y en rebajas que hoy es el mundo, con grandes colas en las puertas del negocio, gente apresurada para hacer su compra en situación de emergencia, ya no basta con decir que la Verdad del relato está al servicio del Poder. Habrá que buscar una verdad alternativa y transitoria, un relato y un poder que le devuelvan la dignidad a la política y al ser humano. No podemos prescindir de la ilusión, no podemos normalizar la catástrofe.

Confieso que el conflicto catalán me ha dejado desnudo. Estoy en La Inclusa. Desde hace mucho tiempo me afectan razones y sentimientos de rabia, solidaridad, disidencia, indignación y cansancio. No puedo renunciar a la ley democrática, ni puedo hablar al margen del amor.

Por eso no me basta con denunciar la mezquina irresponsabilidad del PP, capaz de abrir una brecha calculada en busca de su beneficio electoral. En nombre de la Unidad de España, han cultivado la amenaza del separatismo catalán para ocultar sus propias corrupciones y su política santificadora de la desigualdad, poniendo además en dificultades de identidad a los sindicatos y a los partidos de la izquierda. Tampoco me basta con denunciar a la derecha catalana, capaz de traicionar a su burguesía y a su tejido económico para ocultar su corrupción, su canibalismo y su propia liquidación de los servicios públicos. La illusio que ha creado de una independencia posibleha sido vivida como relato de verdad por mucha gente. La factura sentimental y económica, más allá de las lágrimas de los jóvenes que tienen en el banco 150 euros para darse un capricho a final de mes, la pagarán como siempre los más débiles, los que no alcanzan para darle un desayuno por las mañanas a sus hijos.

En la España repleta de banderas, incluida Cataluña, hay más de 13 millones de personas en el umbral de la pobreza. Por eso no me basta con denunciar a la derecha. ¿Por qué la izquierda no es capaz de sentarse a hablar? ¿Por qué no se puede articular un relato, una illusio que haga vivir como verdad y prioridad la conciencia histórica, el deseo de justicia social, la solidaridad, el respeto, la democracia profunda? Por qué somos incapaces de comprender el sentido de Europa y las lógicas del siglo XXI?

Pedimos una y otra vez que dialogue el gobierno del Estado con el gobierno de la Generalitat. ¿Pero dónde está el diálogo de la izquierda?

Se va a aplicar el artículo 155, se convocarán elecciones en Cataluña. Sea cual sea el resultado, sea cual sea la dureza o la gravedad de los hechos, el conflicto no lo solucionaran unas elecciones. La fractura sentimental de la sociedad catalana dolerá más allá de unos resultados coyunturales. ¿No es posible tomarse en serio la construcción de un espacio que procure mañana y pasado mañana el debate y el acuerdo político en vez del choque de trenes o el enfrentamiento de identidades?

Es irresponsable, muy irresponsable, que la izquierda busque en el espectáculo de las rebajas sólo motivos para robarle votosa los que son por necesidad, por esa realidad que nos desnuda, compañeros de viaje imprescindibles.

Es un artículo triste, ya lo sé. Pero este sentimiento de tristeza me parece hoy mucho más legítimo que las alegrías y las soflamas.

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