Desregulación, socialdemocracia y precariedad

Que las derechas europeas quieren la desregulación y la privatización de cualquier sector no es cosa nueva, que el imperio de la mentalidad neo-con, neoliberal, es una tremenda realidad para la mayoría de los ciudadanos en España. Está en boca de todos, la falta de unidad de la izquierda, pero la verdad es que, si nos paramos a analizar la situación, eso de que la Socialdemocracia es izquierda, es un tanto indigesto. Al menos, en lo que a España se refiere.

La rendición de la socialdemocracia a una filosofía económica basada en la desregulación y la privatización (sin un atisbo de lucha política) ha sido una de las causas que nos han llevado a ser una sociedad precaria en lo financiero, pero mucho más grave, en lo asistencial, solidaridad y abunda en las diferencias en vez de facilitar la redistribución de al menos parte de la riqueza excedente.

Pensar que la izquierda sólo debe estar representada en aspectos culturales o en la (necesaria) lucha por los derechos de la mujer, en procurar mejores cuotas de solidaridad, o en refugiarse en lo social, no es suficiente. La pérdida de mensaje de la izquierda no es tal, el mensaje siempre está ahí, pero mientras duró el estado del bienestar no quisimos escucharlo.

Lo grave es que ahora ese mensaje es el más necesario, pero en boca de aquellos que aceptaron la desregulación y la desprotección de los ciudadanos no parece como muy veraz. Y eso es lo que tenemos, una ausencia de políticas económicas y financieras que protejan y generen suficiente renta como para poder dormir tranquilos.

Todos los excesos de las entidades financieras se basaron en la desregulación y la ausencia de inspección (con la connivencia de los autoproclamados líderes de la izquierda), pero si pensamos que hemos aprendido, ¡estamos listos! La ausencia de estructuras públicas de ahorro y crédito que rompan el oligopolio financiero no hace más que poner en peligro los escasos ahorros de los españoles. Se nos piden pensiones privadas, pero: 1) ¿con qué dinero? Y 2) ¿con que seguridad? Por no hablar de los costes que, en periodos recientes y posiblemente futuros, se “coman” la mayor parte de los supuestos beneficios. En cualquier caso la idea de que lo desregulado y en mercado libre funciona mejor es una falacia en muchos casos, como las burbujas inmobiliarias, y lamentablemente siempre esos casos acaban perjudicando al ciudadano normal y corriente.

La regulación tiene además otro propósito aparte de la protección, debe generar riqueza estable. La regulación laboral debería ser un claro ejemplo, pero desgraciadamente es justo lo contrario. Políticamente es un enorme fracaso de la falta de unidad de la izquierda, pero no podemos engañarnos más a nosotros mismos, izquierdas no hay tantas, y por supuesto no aquellas que creen que con sólo unos gestos ya vale. La socialdemocracia es muy responsable de la precariedad, debemos tener claro que no estamos en un estado del bienestar, más bien en un desasosiego de la precariedad constante. Será mejor que volvamos a escuchar el mensaje de izquierdas, ese que siempre estuvo ahí y no quisimos oír.

 

 

 

 

El hombre impasible

A veces, solo a veces, llego a pensar que nuestro “capitán” ha puesto velocidad de crucero en los mandos, sin antes haber revisado bien la hoja de ruta. No hace falta ser capitán de abordo para saber que no siempre se debe llegar al destino por el mismo camino; la tozudez y la falta de sensatez son malas compañeras de ruta.

Querido presidente, quizá solo quizá usted, o los suyos se olvidaron de:

-la Gürtel.

-los trajes del señor Camps, y el caviar de su amiguito Costa.

-el caso Brugal.

-el escandaloso aeropuerto fantasma y las cacicadas de su fundador, el afortunado señor Fabra.

No sin antes olvidarnos de la financiación en b, el tema de los sobresueldos cobrados por gran parte de la cúpula o el desastre de la gestión en Madrid. Es algo sin precedentes lastrar a los madrileños con su obra faraónica de la M-30, una muestra más de lo que ha sido su gestión política en este país. Gastar dinero público en espiarse entre ustedes, vender empresas públicas a fondos buitres, o la friolera de gestionar crisis políticas desde spas.

Tal vez, querido presidente, se le olvidó a su mano derecha anotar todas estas indicaciones en su hoja de cálculo para que valoraran un poco más su ruta porque, querido presidente, su barco va a la deriva. Sé que seguramente usted y los suyos tenga un buen bote que les rescate, quizá sea igual de bueno como el que rescató a los bancos; sé que seguramente cuando esto estalle a ustedes, los “elegidos”, la metralla no les alcanzará, ya que posiblemente les den cobijo en algún gran holding de empresas como asesores.

Asesores, eso es lo que constará en su despacho, pero realmente ustedes no han sabido ni asesorar ni gestionar. No han sabido asesorar a los suyos que han copado las páginas de la prensa nacional e internacional por temas de corrupción, ni mucho menos gestionar el país que han despedazado poco apoco para repartirlo al gusto de las grandes empresas que saldrán a su rescate cuando esto se hunda.

El 155: yo me bajo aquí

Dichoso numerito el que nos trae de cabeza desde hace unas semanas, no es que un servidor sea muy devoto de este gobierno, ¿pero le quedaba algo más sensato que aplicar la ley y la Constitución? Posiblemente hicieran lo que hicieran, se les criticaría, pero no solo por esto, sino por todo lo que lastran.

A nuestro presidente y a su partido les ha venido a ver la virgen, desde hace ya semanas nadie habla de la galería de presos que se están montando en las cárceles españolas gracias al PP. Y es que el asunto ya es un poco aburrido, los nacionalistas, más de derechas que el propio Mariano, se han aliado con la CUP, los anticapitalistas, esto es un poco de chiste, ¿qué pueden tener en común dos ideas políticas tan alejadas?

Como ciudadano serio, me duele escuchar que los españoles les robamos, ¿acaso piensan que las infraestructuras catalanas no están hechas con dinero español? Si no me falla la memoria, cosa que es muy fácil a estas alturas de locura, los señores Pujol son catalanes, ¿verdad? El caso del 3%. Me suena a catalán también. El asunto de las Itv creo recordar que también tiene acento catalán.

Lo peor de todo es que esta situación demuestra lo poco informada que está la sociedad en la que vivimos, ¿acaso piensan que una vez obtengan la independencia, se les acabara el paro? ¿Terminaran con los problemas de sanidad pública? ¿Los catalanes ganarán 3.000 euros al mes?

La manipulación de los políticos nacionalistas está siendo lamentable, cómo pueden jugar con algo tan serio como el futuro de una sociedad como la catalana. La aptitud de los Mossos es la clara muestra de cómo los partidos políticos usan para su uso todo lo que el Estado les ofrece, medios de comunicación, seguridad etc.

Y mientras el país se divide entre los que queremos una España unida para crecer juntos y los que no, mientras nuestros políticos, los del 155, los nacionalistas, los anticapitalistas y el medio-pensionista duermen a pierna suelta, cobrando sus generosos salarios pagados por el panadero, el barrendero, la señora de la limpieza etc… Mientras todo eso sucede seguimos estancados en el lodo, y seguimos sin darnos cuenta del espectáculo que estamos dando en Europa.

La vida voluntaria

Hace unos días leía en el periódico que una novelista francesa tuvo que viajar a Bélgica para que le pudiesen practicar la eutanasia. Esa noticia me recordó una historia que me tocó vivir no hace mucho (o sí, depende de cómo se mida el tiempo). Durante varios años, una persona muy cercana, con múltiples fallos en diversos órganos, me repetía cada vez que nos veíamos, que era con mucha frecuencia, que no aguantaba más y que le gustaría morir para dejar de sufrir y no hacer sufrir a los demás. Yo, en mi saludable inconsciencia, le respondía que fuera fuerte, porque no tardando mucho su salud mejoraría y podría rehacer una vida que nunca le fue favorable -no sé si yo lo creía realmente o quería creerlo-. No fue así, murió sin mejorar nada su salud y habiendo tirado a la basura prácticamente los últimos diez años de su vida, los que le sobraron.

Casi cada día recuerdo esa historia y mi comportamiento cobarde. Hubiese sido más humano no haberla disuadido de sus deseos y ayudarla en sus propósitos. Pero no era posible, nuestra vida no nos pertenece del todo, no podemos disponer de lo más íntimo que tenemos, del único patrimonio con el que nacemos. La naturaleza nos da la vida, y estamos obligados a vivirla, nos guste o no, aunque en algunas ocasiones el cuerpo se convierta en una cárcel y la vida en una interminable cadena perpetua.

Rafael Amor dice en uno de sus pomas “Durar no es estar vivo, corazón, vivir es otra cosa”. Y claro que es otra cosa, no basta con estar vivo, vivir tiene que ser un acto voluntario y querido, un compromiso con la ilusión, con los amigos, con la familia, con las ganas de enfrentarte a lo desconocido, con crecer personal e intelectualmente, con la risa, y también con el llanto, sí, pero no solo con el llanto. Obligar a alguien a vivir una vida que no quiere o no puede mantener, es un acto de crueldad inadmisible que ninguna ley, creencia o Dios debería tolerar.

Cada día que recuerdo esta historia, me arrepiento de no haber sido capaz de evitar tanto y tan inútil sufrimiento, aunque a cambio aprendí una importante lección: durar no es estar vivo, vivir es otra cosa.

La persona de la que hablo tuvo un entierro triste, acorde con la vida que llevó los últimos años. La acompañaron solo las personas que la querían: familiares y algunos amigos. Su Dios, al que recurrió en algunas ocasiones en busca de ayuda, no fue invitado, no hubo responso ni misa, nunca respondió a sus llamadas; seguramente no estaba ni entre sus familiares ni entre sus amigos, porque éstos siempre responden.

Secreto en la montaña

“Dios ordenaba esa indiferencia; Dios no quería que se

propalara en la tierra Su terrible secreto. Runeberg comprendió

que no era llegada la hora. Sintió que estaban convergiendo sobre

él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, que en

la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se

aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra;

a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al

rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso

hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la

Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pro-

nuncian el “Shem Hamephorash”, el Secreto Nombre de Dios. ¿No

era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería esa la blas-

femia contra el Espíritu, la que no sería perdonada? (Mateo 12:31).

Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de

Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto

y divulgado el horrible nombre de Dios?”.

 

Jorge Luis Borges, “Tres versiones de Judas”, Ficciones.

 

El título de este artículo tal vez no sea muy elocuente o revelador de la idea o tema que quiere tratar, en principio. Y es que la versión castellana del mismo no es la original, la versión original —nunca mejor dicho— es americana: Brokeback mountain. Ahora puede que un@ ya se pueda ir situando y haciendo con el asunto, y si no es así, lo descerrajo a bocajarro: voy emitir alguna opinión sobre la situación vivida por el colectivo LGTBI durante la dictadura fascista del General Franco. Y es que convertir en una realidad inexistente, en un secreto una manifestación tan antigua como la condición humana fue parte del ideario y de la acción política franquista. Esa manifestación es la homosexualidad.

Así lo pone de relieve el dato de que unos 5.000 hombres y mujeres fueron perseguidos y detenidos por su disidencia sexual, todo ello respaldado por algo que en la actualidad está muy en boga, por la ley. En efecto si durante la Guerra Civil y los primeros años de cruel represión se emitían condenas a muerte como quien reparte estampitas al grito de “rojo maricón” —entre otros principios de hondo calado—, a partir de la reforma de 14 de julio de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes la seguridad jurídica vino a resolver de un plumazo —o un plumilla, como se quiera— el problema de la legitimidad, y es que ya se sabe que dura lex sed lex, y arreglado.

En concreto, el artículo 6 número 2 de la Ley de Vagos y Maleantes decía así:

 A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán, para que las cumplan todas, sucesivamente, las medidas siguientes:

  1. a) Internado en un establecimiento de trabajo o Colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán se internados en Instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
  2. b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
  3. c) Sumisión a la vigilancia de los delegados.

Como se puede observar, el legislador de entonces era un machote de tres pares de estallos puesto que no le bastaba con encerrar a los homosexuales, sino que además “en todo caso” tenían que permanecer “con absoluta separación de los demás”. No es fácil ser tan hombre. Este comentario que puede parecer un tanto vulgar abre todo un horizonte argumentativo entorno al concepto clave sobre el que pivota la realidad que estamos analizando, los derechos humanos. En este sentido es Carlos Nino quien teoriza que los derechos humanos son derechos morales que se adjudican a sus  destinatarios por pertenecer a la especie humana, por consiguiente todos los hombres poseerían un título igual de esos derechos en la medida que todos tienen en el mismo grado esa propiedad relevante, es decir, todos serían igualmente hombres. Esta sería una distinción fuerte de qué podría ser considerado hombre y qué no podría ser considerado hombre y se estaría presuponiendo que la condición de ser hombre es del tipo “todo o nada”.

 

Pero la teoría no acaba ahí, sino que a continuación se formula la distinción débil que propugna, dicho con pocas palabras, que la propiedad de ser un individuo humano es gradual y que su cuantificación dependerá de la índole de las propiedades más simples en la que se descompone. Y en este momento surgen dos alternativas. La primera, dice Nino, consiste en caracterizar el concepto de hombre mediante propiedades prima facie moralmente relevantes —racionalidad, capacidad de proponerse fines (Kant)—, pero en este caso se llega a la conclusión llamativa de que hay hombres que los son en menor grado que otros, ya que las propiedades citadas son típicamente graduales. La segunda alternativa sería caracterizar el concepto hombre en términos biológicos básicos, tales como la estructura cromosomática de las células, que aún siendo uno de los criterios más simples que pueden tomarse en cuenta no deja de plantear problemas, pues ciertos discapacitados intelectuales tienen un cromosoma de más. Como se puede ver, la cuestión no es tan simple ni es pacífica.

Volviendo a la legislación aplicable durante la dictadura en el año 1970 se promulgó la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación social que vino a sustituir a la de 1954. En lo referente al colectivo homosexual decía lo siguiente:

Artículo sexto.-Las medidas de seguridad se aplicarán a los sujetos declarados en estado peligroso de la forma siguiente:

Tercero.-A los que realicen actos de homosexualidad y a las que habitualmente ejerzan la prostitución se les impondrán para su cumplimiento sucesivo, las siguientes medidas:

  1. a) Internamiento en un establecimiento de reeducación.
  2. b) Prohibición de residir en el lugar o territorio que se designe o de visitar ciertos lugares o establecimientos públicos, y sumisión a la vigilancia de los delegados.

 

No podemos calificar la evolución del legislador franquista pues no se tiene constancia de que se haya inclinado por una distinción fuerte o por una distinción débil de los conceptos a los que se han aludido, aunque vemos que en efecto ya no se produce una separación tan tajante del colectivo LGTBI del resto de… ¿hombres? ¿seres humanos? ¿personas normales? En todo caso cabe apuntar que esta ley se fue vaciando de contenidos progresivamente mediante varias reformas pero no sería sino hasta 1995 que se produciría su total derogación. El camino seguido hasta entonces es una historia de sufrimiento, dolor y persecución sin compasión. No se puede pasar por alto como cenit rutilante de este colectivo y su historia la figura inconmensurable de Federico García Lorca, cuyos restos se retuercen con nuestra conciencia en alguna cuneta de Granada para vergüenza universal de la marca España.

Hubo que esperar al año 2002 para que el Parlamento democrático tomara algún tipo de iniciativa en relación con el paradero de los miles de asesinados y condenase el régimen dictatorial, lo cual no dejaría de ser un mero acto declarativo mediante una Proposición no de Ley. Tampoco dejan de ser llamativas las apelaciones realizadas en el trámite de la iniciativa a intervenciones realizadas durante la aprobación de la ley de amnistía entre las que destacan afirmaciones del siguiente tenor: “La amnistía es simplemente un olvido… una amnistía para todos, un olvido de todos para todos”.

Más tarde, concretamente el 17 de marzo de 2006, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa emitió un informe y denunció que el Congreso de los Diputados se había comprometido en 2001 a borrar los antecedentes judiciales de los homosexuales del franquismo y estudió la posibilidad de acordar indemnizaciones por los años de torturas y cárcel. Tildó el sistema político de homófobo denunciando que las personas del colectivo LGTBI fueron encerrados en centros psiquiátricos donde algunas de ellas fueron sometidas a operaciones bizarras de electrochoques. Los franquistas y falangistas, dice el Consejo de Europa, consideraban la propia existencia de los homosexuales contraria a su ideal de virilidad española. Los psiquiatras militares efectuaron experimentos con presos para identificar los “genes rojos”. Se trataba de una de las primeras tentativas sistemáticas de poner la psiquiatría al servicio de una ideología. Documentos publicados recientemente muestran el proyecto concebido por el psiquiatra en jefe de Franco, el doctor Antonio Vallejo Nájera, para identificar el “bio psiquismo del fanatismo marxista”. Todo esto y mucho más dice el informe del Consejo de Europa.

El íter legal que estamos describiendo culmina con la Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007. En ella su artículo 2.2 in fine hace una mención expresa a la orientación sexual como razón para declarar el carácter radicalmente injusto de las condenas y sanciones impuestas durante el franquismo a las personas afectadas, y en el artículo 3 se realiza una declaración de ilegitimidad de condenas y sanciones, pero sin hacer ahora ninguna mención a la orientación sexual. En cualquier caso ambas declaraciones son estériles desde el punto de vista jurídico ya que no generan efectos de ningún tipo más allá de la galería. En este sentido parece que debería procederse a una declaración de nulidad de tales condenas y sanciones para poder proceder a interponer las consiguientes reclamaciones oportunas. También es criticable lo sostenido en la exposición de motivos cuando afirma que “No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva” ya que ello conlleva implícitamente el descarte de poner en marcha una Comisión de la verdad solicitada por el sentido común y por el Consejo de Europa que ha instado al Gobierno español a crearla. En concreto dos comisiones: una estatal en la que se investiguen las violaciones de Derechos Humanos cometidas y otra de historiadores para el establecimiento de los hechos ocurridos en el período que va de 1939 a 1975. En esas comisiones las víctimas, sus descendientes y sus familiares deben ser invitados a prestar testimonio.

Para ir finalizando quisiera hacer mención otra vez a la exposición de motivos de Ley de Memoria Histórica donde dice: Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia. La expresión “generaciones vivas” en el campo jurídico pertenece genuinamente al ideario constitucionalista, tanto es así que Rubio Llorente afirma que “la titularidad de la soberanía corresponde a las generaciones vivas”, es decir, al pueblo vivo. Hay otros autores como Mark Tushnet que están preocupados por el lugar reservado al pueblo en el derecho vigente y poner fin a un derecho constitucional elitista. En tal sentido el Consejo de Europa también dice mediante su informe que las élites franquistas han aceptado la transición y el retorno de la democracia a cambio de una amnistía política de hecho, que descansa en un “pacto de silencio”. Estimo que es bastante optimista esta observación del Consejo de Europa, pues la transacción que supuso la transición fue infinitamente más generosa con esas élites que siguieron y siguen gobernándolo todo desde hace siglos.  

El escritor Montero González habla de “una memoria viva que late bajo las cunetas de una tierra atravesada por carreteras yermas que siempre conducen al mismo sitio, ahí donde quedó escondida nuestra memoria”. Afirma que para que creyésemos que existíamos y para despistar nuestro camino nos dieron una Constitución con reserva del derecho de admisión a los disidentes, a los hijos y nietos de los que perdieron la guerra. Que esa Constitución empiece a obtener su contenido a partir de las discusiones del pueblo en los foros políticos y de los movimientos sociales ordinarios, y en textos en los que se identifique “el pequeño y sucio secreto” de la vida institucional contemporánea, esto es, la existencia e hipertrofia de prácticas y arreglos a espaldas de la ciudadanía, es el desafío principal al que se enfrenta nuestra tambaleante democracia.

Julián Romero Freijomil. Jurista especialista en Justicia constitucional, investigador en derechos fundamentale

¿Cuál es nuestra esencia?

Escuchando y leyendo detenidamente durante este tiempo las ideas que se han propuesto, me ha resultado realmente emocionante e inspirador. La mayoría de las cosas que se han dicho son, en mi opinión, justas y muy necesarias.

Y la verdad es que ante tanta emoción, surgían en mí unas irrefrenables ganas de participar, cosa que en este momento os agradezco a todos, participar para aportar mi humilde grano de arena, y pensando, pensando, me preguntaba a mi mismo ¿qué puedo aportar yo al proyecto? Quería que fuera algo que nos sirviera a todos, pero pasaban los días y no se me ocurría nada, casi todo ya se había dicho, democracia, solidaridad, justicia social y un largo etc.

Lo único, seria sugerir la forma en que podemos transmitir a la sociedad en su conjunto estos mensajes tan potentes. Humildemente, creo que el reto está en ganar la confianza de las personas, ganar la confianza de nuestros semejantes y es lógico, gran parte de nuestra sociedad esta hastiada, frustrada, se siente engañada, abandonada, por tanto a estas alturas y en este momento del partido obtener su confianza requiere de algo mas que palabras.

En mi opinión pues, el reto no está en nuestras ideas, ya que son justas democráticas y solidarias, lo son y por eso digo que inspiran y emocionan, por que no nos separan, nos aúnan a todos.

En definitiva, creo que el quid de la cuestión está en cómo ganar la confianza de los demás, ese es el siguiente paso, ese es el gran desafió al que nos enfrentamos, ganar la confianza de nuestros semejantes.

Y así seguía pensando, y nada, no se me ocurría nada útil que deciros, hasta que recordé lo que me decía mi padre, él siempre me decía: “hijo, cuando tengas un problema y no sepas solucionarlo, vete a la esencia”, y yo le miraba y le decía: “vale, padre”, y me iba a tomar una cerveza o dos con los amigos. Bueno, era joven ya os imagináis. “Vete a la esencia”. La verdad es que yo no entendía qué quería decir. Es más, hasta llegué a pensar que estas cosas se las inventaba para quedarse conmigo. Pero, curiosamente, con el paso del tiempo fui descubriendo que era verdad, que funcionaba, que resolvía problemas.

Por tanto, si este principio lo aplicamos al gran reto que tenemos ante nosotros, (ganar la confianza), estas palabras cobran vida, por que ¿cuál es nuestra esencia? Es decir, ¿quiénes somos? Sí, ¿quiénes somos? Altas, altos, bajos, delgados, más guapas ellas… En fin, ¿quiénes somos? Pues en mi opinión, sencillamente somos “personas que quieren arreglar los problemas de las personas”. Simplemente, sí, personas que quieren contribuir a resolución de los problemas de todos en su conjunto. Punto, no hay más, esa es nuestra esencia.

Y si de ahora en adelante todas las acciones que emprendamos, todas las decisiones que tomemos lo hacemos bajo ese prisma, con ese ladrillo, podremos construir la gran casa de la confianza. Porque más pronto que tarde, las personas sabrán que no somos unos más, en el desilusionante espectro político actual, que no somos ni mujeres ni hombres interesados, sabrán que únicamente somos personas que quieren un futuro mejor para todos. Habrán podido ver nuestra esencia.

Víctor Manuel Sanz García. Abogado y escritor.

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