Pólvora del Rey

Juan Ignacio Zoido, el ministro de las 12.500 medallas, ha abandonado el palco del Estadio Sánchez Pizjuán para revelarnos que la Operación Copérnico, ese despliegue policial en Catalunya que nos hizo ocupar las portadas de la prensa internacional, con alguna de las imágenes y titulares más vergonzosas de los últimos años, nos ha costado 87 millones de euros. Así, a lo tonto, casi 120.000 Sueldos mínimos interprofesionales a pagar entre todos por repartir estopa entre unos pocos o -visto de otro modo- casi la tercera parte del presupuesto aprobado en 2017 para la Renta garantizada de ciudadanía en toda Catalunya, antes de que la 14/2017 pasara a engrosar la abultada lista de leyes anuladas por el TC. Ya sabemos que los “parásitos de lo público” en España no son precisamente los Tercios, a quienes les iba en el sueldo la propia pólvora que empleaban; el problema actual radica en que esta pólvora ya no es del Rey, si no de los súbditos, que tienen que sufrir mil y un recortes en sus derechos básicos mientras ven cómo se malgasta su dinero.

La obsesión del último año por acabar con todo lo que venga de Catalunya, como si los palos fueran la mejor medicina para “curar” una ideología, está provocando el efecto contrario. En cada recuento electoral suman más votos los partidos favorables a la instauración de una república en Catalunya; y estos, a su vez, radicalizan más su postura en pro del independentismo catalán a cada nueva medida (más bien arroutada, diríamos en Galicia), que llega de Madrid.

Mientras la Audiencia Nacional y hasta el propio Tribunal Supremo juegan a hacer política, ante la ausencia de quienes debieran estar realizando esta labor, el Tribunal Constitucional tumba una tras otra las leyes y decretos aprobados por el Parlament catalán; alguna de ellas tan “burguesa” como la aprobación de la Renta garantizada de ciudadanía, el Decreto-Ley contra la pobreza energética, la del comercio y horarios comerciales, impuesto a los depósitos bancarios, contra los desahucios, impuestos a la energía nuclear, tasa a los operadores de internet o la que prohíbe el uso del fracking en la búsqueda de hidrocarburos en Catalunya.

Todo esto mientras el BOE anuncia que nos cobrarán por la callada 80 millones de euros en el recibo de la luz de este 2018 para indemnizar al Proyecto Castor, sólo unas semanas después de que el mismo TC (ese que últimamente parece interpretar la Torah para algunos) declarara nula esta indemnización. O mientras esperamos que la ministra del diferido nos explique si el ejército que España envió a Letonia, con la mayor capacidad de combate que ha desplegado nunca en el exterior y que costó 63 millones de euros solo en 2017 tiene alguna relación con el silencio de Letonia sobre la independencia catalana. De paso, también podría explicarnos porqué estas tropas fueron enviadas sin la autorización del Congreso, como ordena la Ley Orgánica 5/2005 y la propia Constitución Española.

Así las cosas, no parece que el asunto vaya a arreglarse por el Noreste de la península. Y si me apuran, tampoco parece que vaya a mejorar en el resto del Estado. Como muy acertadamente dice en su blog Iñaki Anasagasti:

“se parte de la base de que España es Madrid y que es además castellana y que eso de las naciones, idiomas cooficiales y personalidad e identidad propia solo debe llegar al nivel de los “coros y danzas” del franquismo y que lo demás es un mal sueño y una mala broma porque a “estos se les ha dado demasiado y lo que quieren es romper España”

Lejos se adivina el espacio de convivencia basado en el respeto y la pluralidad que la mayor parte de ciudadanas y ciudadanos en el conjunto del Estado (o eso quiero creer) deseamos construir. Tal vez porque nos hayan convencido de que la política es como un partido de fútbol y -si es en favor de “los nuestros”- tenemos que pedir penalti aunque la mano haya sido involuntaria y fuera del área. O tal vez porque tenemos tanta información y tan poco tiempo, que somos incapaces de distinguir a nuestro equipo antes de reclamarle al árbitro que pite el final del partido.

 

UNA OPORTUNIDAD PARA LA GENTE, UNA OPORTUNIDAD PARA LA IZQUIERDA

Después de la ilusión que generó Podemos con su entrada en el panorama político y tras sus continuas equivocaciones, tanto externa como internamente, es necesario construir un espacio en la izquierda que no tenga nada que ver con PODEMOS
Creo que es necesaria una izquierda más auténtica y radical que el PSOE pero más sensata que podemos, una izquierda que consiga recuperar aquel millón y medio de votantes perdidos entre las dos elecciones generales, y que de una vez por todas levante del sofá a ese 15% potencial de votantes que no se ven representados por lo actual
Necesitamos una izquierda que ponga encima de la mesa los problemas sociales por encima de las banderas, una izquierda que se preocupe de lo importante, con lo social, con medidas efectivas y no con humo de colores, una izquierda que abrace el federalismo plurinacional y solucione el problema territorial, que apueste por la verdadera separación de los poderes y por una reforma integral de la constitución, una izquierda, en definitiva, que solucione los problemas reales de la gente
Esa izquierda debe ser diferente, alejada de formas de actuar del pasado de la vieja izquierda del PSOE, pero que evite todos los errores de la nueva izquierda de Podemos…sobre todo deben evitarse actuaciones como las que han existido en PODEMOS. Si algo tenemos claro es que una izquierda verdadera y auténtica no puede parecerse al PSOE pero mucho menos a PODEMOS, de ningún modo se puede aceptar ni admitir un nuevo Podemos dentro de la izquierda
Finalmente necesitamos una izquierda que aunque no quiera parecerse, ni deba hacerlo, al PSOE ni a PODEMOS, si sea capaz de sentarse a pactar con ambos para echar a la derecha rancia y casposa del poder, una izquierda dialogante que coloque los problemas de los ciudadanos por encima de los problemas de los partidos, una izquierda que sea capaz de seguir el camino que nos ha marcado la izquierda portuguesa, de diálogo y de resolver los problemas económicos del país sin necesidad de recortes, ni de oprimir al debil…una izquierda de verdad
En ese camino estamos, construyendo ese espacio sosegado y pragmático que nos lleve a que por fin la izquierda ocupe el espacio real que merece, y pueda solucionar los problemas reales de la ciudadanía de forma efectiva…el camino no es fácil pero el resultado podrá valer el esfuerzo

¿Otro frente de izquierdas es posible?

Lenin decía que “la experiencia de la dictadura del proletariado, victoriosa en Rusia, muestra claramente, a los que no saben pensar o no tuvieron ocasión de reflexionar, que la centralización absoluta y la disciplina del proletariado son dos de las principales condiciones de la victoria sobre la burguesía” algo que años después Stalin, desde el poder, llevó al extremo, cometiendo crímenes e implantando una dictadura… pero la culpa de su fracaso siempre fue de todos los demás, de los que se opusieron a ese régimen que se cargó con sus hechos la Revolución…

Es más que evidente que la construcción de un partido totalitario al estilo de los años treinta ya no cabe en la sociedad del Siglo XXI, mas en esa construcción y reconstrucción de la izquierda seguimos reproduciendo los mismos monstruos en una versión mas civilizada o 2.0, las mismas dinámicas que nos llevaron al fracaso… el control de las organizaciones por parte de un comité central, los comisarios políticos dominando los territorios, las purgas como instrumento de poder partitocrático, las checas que llevaron al frente Popular a una debilitación extrema, el entrismo de Dimitrov como medio para asaltar el control de los órganos de los partidos, la colocación de pegatinas en las espaldas del enemigo político interno para descalificarlo, todo por la carrera para colocarse en las instituciones, en un cortoplacismo que piensa exclusivamente en lo institucional y en los procesos electorales como fin único y máximo del partido.

Esos tiempos electorales que desvirtúan el pensamiento político e ideológico con un barniz de tacticismo y falsa transversalidad, que obliga incluso la organizaciones federalistas a prostituir su ideario por el terror a la pérdida de un sector del electorado, tan polarizado por el conflicto catalán: el federalismo real es la unión de estados soberanos e independientes, si no se reconoce el derecho a decidir y su soberanía, todo es música para no decir que se es unionista o que se quiere insinuar al electorado que se es unionista, mas parece que todo vale en esta carrera para y por el escaño.

Es, por desgracia, Podemos, la huida hacia delante de una parte de IU, el último ejemplo de esa nueva izquierda fallida, plagada de hijos de la clase obrera de escuela y máster bien pagados que precisamente han abandonado la esa clase trabajadora, cayendo, además de en los anteriores errores mencionados, otra vez, en la tendencia natural a alinearse internamente en el partido por caciques y no por ideas. ¿Acaso no está llena también esta izquierda de “ wannabes” que en lo único que piensan es en un “quítate tú para ponerme yo”?

En la sociedad líquida de Bauman, donde la ideología se diluye en una peligrosa e intencionada transversalidad política, en la que brota en masa el ciudadano que vota “en contra de” y no “a favor de un” pensamiento o posicionamiento ideológico, donde prevalece el “ser”, el líder supremo, Juche, el triunfador egoísta, debemos repensarnos con generosidad la izquierda y reflexionar.

La reproducción sistemática de los mismos errores y dinámicas cainitas en una izquierda o incluso en el mismo frentismo los llevarán inevitablemente una y otra vez a los mismos resultados. No podemos concebir una izquierda sin todas las izquierdas diversas y plurales, sin un trabajo coral, contando con todas y todos, desde abajo, desde la base. El pensamiento ideológico debe ser siempre colectivo y nunca estar supeditado a la estrategia de oficio, a un pensamiento centralista, al miedo, o incluso al tacticismo temporal. Partido significa parte, idea, ideología, no somos partido si no somos un constructo de un pensamiento grupal. Para construir un movimiento que realmente transforme una sociedad, lo electoral demuestra históricamente que debe quedar en un segundo plano.

El futuro es lo que todo colectivo acaba decidiendo que sea, es como la unión de millares de moléculas de agua, que cada una va a una velocidad, pero sus acciones sumadas determinan la temperatura del agua o como millares de células en un cuerpo humano, donde cada una va a lo suyo pero al final, y de manera colectiva, consiguen que se dé un paso en firme …o se tropiece…

Los de arriba cambian si desde abajo decidimos quién son y lo que acaban haciendo, así que pongámonos las pilas y …viremos por avante de cara a nuevos mares con la experiencia aprendida de las millas navegadas y de las estelas tras la popa.

Publicado en gallego en 21Noticias.com

Un brillo a la ilusión, un brillo a la esperanza, ¿es posible?

Sí… Creo que es posible.

Definitivamente creo que existe ilusión y esperanza, creo que una nueva política aun es posible, creo que la política con mayúsculas, aquella que ayuda a la gente de abajo, a los que más necesitan, aquella que mejora el bienestar de los ciudadanos de a pie, de los que generan riqueza a la sociedad, aquella política que muchos creímos que podríamos haber hecho con Podemos, aún es posible… Una política de izquierdas y progresista, una que intente ser amable y pactar en vez de enfrentar… Sí, creo que es posible.

Los que fuimos bautizados como los críticos de Podemos llevamos en la lucha por la recuperación de aquel ADN original, de aquella ilusión que nos levantó del sofá, de aquel espíritu del 15M adquirido en la lucha de nuestros derechos en la calle ya mucho tiempo… Pero a cada paso la actuación del partido nos escandaliza, a cada paso que avanzamos la desilusión en la gente que nos rodea es más grande, la desilusión de ver un partido que pudo ser la regeneración democrática de nuestro país, de un partido que nos prometió renta básica y plurinacionalidad, que nos hizo pensar que realizar un proyecto constituyente que regenerara nuestra democracia y acabara con el régimen del 78 era posible, aquel que tantas cosas fue prometiendo, no cumpliendo y justificando en el camino iniciado en el 2014… Esos denominados críticos a cada paso que damos encontramos más motivos para replantearnos que hacer el día siguiente.

Como Portavoz de la plataforma ciudadana Xuntos y del movimiento Podemos 15M participé de aquella brisa suave de esperanza que protagonizó en su nacimiento la plataforma de opinión y debate ACTÚA, porque nos ofrecía un espacio donde intentar unir sensibilidades de la izquierda, esa izquierda que siempre termina por pelear más entre ella que contra los verdaderos enemigos del capitalismo y del régimen del 78, esa plataforma nos hizo pensar que podríamos unir y supuso que muchos nos atacaran sin entender los motivos de nuestra participación, ni la filosofía de la plataforma, actuando una vez más de esa forma caníbal que caracteriza a nuestra izquierda… Pero aguantamos, creímos en este proyecto, y aquí estamos, en la tesitura de qué hacer ante la degeneración de nuestro partido de origen que cada día nos avergüenza más.

¿Es posible conseguir una nueva ilusión en la sociedad? Sí, yo creo firmemente que es posible, pero también creo que ya no lo es con Podemos. Podemos 15M nació cómo un estructura territorial Gallega para dar cabida en una organización política a los descontentos de aquel movimiento 15M en Galicia que habían creído en Podemos y se estaba luchando en un intento de regeneración cuando llegó nuestro particular 155 en Catalunya, atacando desde el centralismo a nuestro líder Catalán elegido democráticamente por las bases, y ahora llega la presunta corrupción en Alcalá de Henares… ¿Qué más podríamos aguantar?

No nos quedan argumentos de defensa, ya no nos vale con ser los críticos, ya no llega con luchar dentro, si seguimos en el barco infectado seremos parte de la enfermedad, necesitamos aire nuevo, aire fresco, y por eso nos vamos a sentar para replantearnos y repensar nuestra identidad, qué queremos, a dónde vamos y cómo hacerlo… Y ahí en la sombra, observándonos fijamente con una mirada amable, se encuentra ACTÚA, que nos dijo en su día mi casa es la vuestra, y que nos dice ahora, esta casa sigue siendo vuestra casa, estamos aquí para regenerar y unir, somos la nueva esperanza… Tenemos que sentarnos y decidir si abrazamos la ilusión, si nos agarramos a la esperanza.

En Podemos 15M nos damos un impase, queremos escuchar a la gente, queremos escuchar los susurros y no el ruido, queremos observar que dicen nuestros votantes, nuestras bases, queremos encontrar la fórmula adecuada de trabajar por los ciudadanos y para hacerlo queremos escucharlos. Aún no podemos adivinar cuál será nuestro destino, ese que decidiremos de forma asamblearia, ese que hablaremos entre todos, ese destino que nos hará tomar decisiones, decisiones que nos harán tomar caminos diferentes según vayan en uno o en otro sentido, pero al final de cuentas decisiones tomadas en base a lo que diga la gente, en base a las necesidades que demande el pueblo, y decisiones tomadas de una vez y por todas entre los de abajo y no dirigidas desde un despacho de Madrid. Decisiones no tacticistas, puede que arriesgadas, pero decisiones que nos harán tomar un camino decidido de forma común… Sí que existe esperanza, sí que existe ilusión, un futuro mejor aun es posible, una lucha común por el derecho de todos aun se puede conseguir, sólo nos harán falta acertar en el camino elegido, y mi opción personal, la que defenderé ante los que confiaron en mi para representarles como su portavoz será una decisión que vuelve a ilusionarme… Mi opción será ACTÚA.

 

 

Aktionsart

Dado que vivo en Galicia, con frecuencia me veo inmerso en el uso del idioma gallego y del castellano. Aquí se utilizan indistintamente. En mis estudios de Filología nos enseñaron un concepto llamado Aktionsart, del alemán, que se refiere al llamado “modo significativo de la acción”, lo que en roman paladino viene a ser el tono en el que se utiliza el lenguaje.

Durante los años que fui profesor de idiomas en Secundaria, empezando con 27 años, di clase a alumnos entre los 15 y los 18 años. Siempre les traté de usted. Para mi era importante tratarles con respeto y con distancia social, lo que no significa desde mi punto de vista un desprecio, para mi era una forma de hacerles sentir dignos ciudadanos ante los que yo estaba a su servicio. Al final, lo verdaderamente importante en nuestra comunicación mutua, era el tono.

Por ello, aunque aquí lo popular era el gallego y lo académico era el castellano, yo nunca me he sentido ofendido cuando alguien se dirige a mi en un idioma ó en otro, mientras el tono sea cordial.

En el momento actual, con todo el revuelo de nacionalismos que ha estado sobre la mesa, de un lado y de otro, con el tema catalán y todo su ruido mediático, a mi me gustaría que se bajase el tono un poco, que no se utilice la enriquecedora diversidad como arma arrojadiza, sino todo lo contrario, que nos sirva para crecer como sociedad y para aprender unos de otros.

Al final del trayecto, creo que lo importante no es si algunos defienden un tipo de nacionalismo y otros defienden otro, creo que lo importante es el modo en que los interlocutores se traten mutuamente, bajar el tono y colaborar.

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