El Estatuto vasco, ejemplo a seguir en Cataluña

La problemática actual de lo que está sucediendo en Cataluña me recuerda los años en que, con la existencia de un terrorismo atroz, la Comunidad Autónoma Vasca (EUSKADI) tuvo que pasar una larga travesía con un acontecimiento histórico que, por cierto parece olvidado, cuando entonces el Lendakari, Señor Ibarretxe, tuvo que presentarse en el Parlamento de España para defender el anhelo de una nueva EUSKADI.

Por aquel entonces recuerdo que la propuesta me pareció muy original, pues se planteó bajo las premisas de un nuevo Estado Asociado al Estado español, siguiendo una vía totalmente diferente al supuesto referéndum catalán y su declaración unilateral de independencia (DUI).

La verdad es que los partidos constitucionalistas tienen unos PRIVILEGIOS importantes por todos conocidos. Por cierto, qué malos son los privilegios, nos hacen ser injustos, irreflexivos y, lo que es peor, creer que como estamos en la posesión de la ley, la justicia y el estado de derecho, se deben arrinconar a las minorías y ponerlas contra la pared.

Hoy somos consecuentes del ayer, y mañana de lo elegido ayer y hacemos hoy. Bueno, pues aún así y todo, NO PERSEVERAMOS y volvemos a tropezar en la misma piedra.

Actualmente nuestros políticos no creo que estén en la línea más adecuada, y mira qué es fácil, parar reflexionar, meditar en profundidad, planificar y programar una salida con creatividad e imaginación, evitando toda la serie de problemas que estamos provocando entre todos, catalanes, españoles y europeos, y lo que es peor, nos engañamos y nos autodenominados todos europeos.

La salida al presente siempre se tiene que hacer mirando al retrovisor, es decir, al pasado, y visionando futuro. Con unos fiscales independientes, actuando con criterios de buena gobernanza y transparencia, otro gallo nos cantaría (hay tanto por hacer…). Así andamos, pegando bandazos.

Lo más  importante para los actuales partidos políticos son las próximas elecciones en Cataluña, no en tomar las medidas más eficaces para solucionar los problemas. Por cierto, lo más importante de la actuación política es que debe resolver los problemas de la ciudadanía convergiendo, las clases sociales, practicando justicia y solidaridad.

Gaspar Antolín Rodríguez.

 

Secreto en la montaña

“Dios ordenaba esa indiferencia; Dios no quería que se

propalara en la tierra Su terrible secreto. Runeberg comprendió

que no era llegada la hora. Sintió que estaban convergiendo sobre

él antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, que en

la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se

aterró cuando sus ojos vieron a Aquel cuya gloria llena la tierra;

a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al

rabino Simeón ben Azaí, que vio el Paraíso y murió; al famoso

hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver a la

Trinidad; a los Midrashim, que abominan de los impíos que pro-

nuncian el “Shem Hamephorash”, el Secreto Nombre de Dios. ¿No

era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería esa la blas-

femia contra el Espíritu, la que no sería perdonada? (Mateo 12:31).

Valerio Sorano murió por haber divulgado el oculto nombre de

Roma; ¿qué infinito castigo sería el suyo, por haber descubierto

y divulgado el horrible nombre de Dios?”.

 

Jorge Luis Borges, “Tres versiones de Judas”, Ficciones.

 

El título de este artículo tal vez no sea muy elocuente o revelador de la idea o tema que quiere tratar, en principio. Y es que la versión castellana del mismo no es la original, la versión original —nunca mejor dicho— es americana: Brokeback mountain. Ahora puede que un@ ya se pueda ir situando y haciendo con el asunto, y si no es así, lo descerrajo a bocajarro: voy emitir alguna opinión sobre la situación vivida por el colectivo LGTBI durante la dictadura fascista del General Franco. Y es que convertir en una realidad inexistente, en un secreto una manifestación tan antigua como la condición humana fue parte del ideario y de la acción política franquista. Esa manifestación es la homosexualidad.

Así lo pone de relieve el dato de que unos 5.000 hombres y mujeres fueron perseguidos y detenidos por su disidencia sexual, todo ello respaldado por algo que en la actualidad está muy en boga, por la ley. En efecto si durante la Guerra Civil y los primeros años de cruel represión se emitían condenas a muerte como quien reparte estampitas al grito de “rojo maricón” —entre otros principios de hondo calado—, a partir de la reforma de 14 de julio de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes la seguridad jurídica vino a resolver de un plumazo —o un plumilla, como se quiera— el problema de la legitimidad, y es que ya se sabe que dura lex sed lex, y arreglado.

En concreto, el artículo 6 número 2 de la Ley de Vagos y Maleantes decía así:

 A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán, para que las cumplan todas, sucesivamente, las medidas siguientes:

  1. a) Internado en un establecimiento de trabajo o Colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán se internados en Instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
  2. b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
  3. c) Sumisión a la vigilancia de los delegados.

Como se puede observar, el legislador de entonces era un machote de tres pares de estallos puesto que no le bastaba con encerrar a los homosexuales, sino que además “en todo caso” tenían que permanecer “con absoluta separación de los demás”. No es fácil ser tan hombre. Este comentario que puede parecer un tanto vulgar abre todo un horizonte argumentativo entorno al concepto clave sobre el que pivota la realidad que estamos analizando, los derechos humanos. En este sentido es Carlos Nino quien teoriza que los derechos humanos son derechos morales que se adjudican a sus  destinatarios por pertenecer a la especie humana, por consiguiente todos los hombres poseerían un título igual de esos derechos en la medida que todos tienen en el mismo grado esa propiedad relevante, es decir, todos serían igualmente hombres. Esta sería una distinción fuerte de qué podría ser considerado hombre y qué no podría ser considerado hombre y se estaría presuponiendo que la condición de ser hombre es del tipo “todo o nada”.

 

Pero la teoría no acaba ahí, sino que a continuación se formula la distinción débil que propugna, dicho con pocas palabras, que la propiedad de ser un individuo humano es gradual y que su cuantificación dependerá de la índole de las propiedades más simples en la que se descompone. Y en este momento surgen dos alternativas. La primera, dice Nino, consiste en caracterizar el concepto de hombre mediante propiedades prima facie moralmente relevantes —racionalidad, capacidad de proponerse fines (Kant)—, pero en este caso se llega a la conclusión llamativa de que hay hombres que los son en menor grado que otros, ya que las propiedades citadas son típicamente graduales. La segunda alternativa sería caracterizar el concepto hombre en términos biológicos básicos, tales como la estructura cromosomática de las células, que aún siendo uno de los criterios más simples que pueden tomarse en cuenta no deja de plantear problemas, pues ciertos discapacitados intelectuales tienen un cromosoma de más. Como se puede ver, la cuestión no es tan simple ni es pacífica.

Volviendo a la legislación aplicable durante la dictadura en el año 1970 se promulgó la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación social que vino a sustituir a la de 1954. En lo referente al colectivo homosexual decía lo siguiente:

Artículo sexto.-Las medidas de seguridad se aplicarán a los sujetos declarados en estado peligroso de la forma siguiente:

Tercero.-A los que realicen actos de homosexualidad y a las que habitualmente ejerzan la prostitución se les impondrán para su cumplimiento sucesivo, las siguientes medidas:

  1. a) Internamiento en un establecimiento de reeducación.
  2. b) Prohibición de residir en el lugar o territorio que se designe o de visitar ciertos lugares o establecimientos públicos, y sumisión a la vigilancia de los delegados.

 

No podemos calificar la evolución del legislador franquista pues no se tiene constancia de que se haya inclinado por una distinción fuerte o por una distinción débil de los conceptos a los que se han aludido, aunque vemos que en efecto ya no se produce una separación tan tajante del colectivo LGTBI del resto de… ¿hombres? ¿seres humanos? ¿personas normales? En todo caso cabe apuntar que esta ley se fue vaciando de contenidos progresivamente mediante varias reformas pero no sería sino hasta 1995 que se produciría su total derogación. El camino seguido hasta entonces es una historia de sufrimiento, dolor y persecución sin compasión. No se puede pasar por alto como cenit rutilante de este colectivo y su historia la figura inconmensurable de Federico García Lorca, cuyos restos se retuercen con nuestra conciencia en alguna cuneta de Granada para vergüenza universal de la marca España.

Hubo que esperar al año 2002 para que el Parlamento democrático tomara algún tipo de iniciativa en relación con el paradero de los miles de asesinados y condenase el régimen dictatorial, lo cual no dejaría de ser un mero acto declarativo mediante una Proposición no de Ley. Tampoco dejan de ser llamativas las apelaciones realizadas en el trámite de la iniciativa a intervenciones realizadas durante la aprobación de la ley de amnistía entre las que destacan afirmaciones del siguiente tenor: “La amnistía es simplemente un olvido… una amnistía para todos, un olvido de todos para todos”.

Más tarde, concretamente el 17 de marzo de 2006, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa emitió un informe y denunció que el Congreso de los Diputados se había comprometido en 2001 a borrar los antecedentes judiciales de los homosexuales del franquismo y estudió la posibilidad de acordar indemnizaciones por los años de torturas y cárcel. Tildó el sistema político de homófobo denunciando que las personas del colectivo LGTBI fueron encerrados en centros psiquiátricos donde algunas de ellas fueron sometidas a operaciones bizarras de electrochoques. Los franquistas y falangistas, dice el Consejo de Europa, consideraban la propia existencia de los homosexuales contraria a su ideal de virilidad española. Los psiquiatras militares efectuaron experimentos con presos para identificar los “genes rojos”. Se trataba de una de las primeras tentativas sistemáticas de poner la psiquiatría al servicio de una ideología. Documentos publicados recientemente muestran el proyecto concebido por el psiquiatra en jefe de Franco, el doctor Antonio Vallejo Nájera, para identificar el “bio psiquismo del fanatismo marxista”. Todo esto y mucho más dice el informe del Consejo de Europa.

El íter legal que estamos describiendo culmina con la Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007. En ella su artículo 2.2 in fine hace una mención expresa a la orientación sexual como razón para declarar el carácter radicalmente injusto de las condenas y sanciones impuestas durante el franquismo a las personas afectadas, y en el artículo 3 se realiza una declaración de ilegitimidad de condenas y sanciones, pero sin hacer ahora ninguna mención a la orientación sexual. En cualquier caso ambas declaraciones son estériles desde el punto de vista jurídico ya que no generan efectos de ningún tipo más allá de la galería. En este sentido parece que debería procederse a una declaración de nulidad de tales condenas y sanciones para poder proceder a interponer las consiguientes reclamaciones oportunas. También es criticable lo sostenido en la exposición de motivos cuando afirma que “No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva” ya que ello conlleva implícitamente el descarte de poner en marcha una Comisión de la verdad solicitada por el sentido común y por el Consejo de Europa que ha instado al Gobierno español a crearla. En concreto dos comisiones: una estatal en la que se investiguen las violaciones de Derechos Humanos cometidas y otra de historiadores para el establecimiento de los hechos ocurridos en el período que va de 1939 a 1975. En esas comisiones las víctimas, sus descendientes y sus familiares deben ser invitados a prestar testimonio.

Para ir finalizando quisiera hacer mención otra vez a la exposición de motivos de Ley de Memoria Histórica donde dice: Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia. La expresión “generaciones vivas” en el campo jurídico pertenece genuinamente al ideario constitucionalista, tanto es así que Rubio Llorente afirma que “la titularidad de la soberanía corresponde a las generaciones vivas”, es decir, al pueblo vivo. Hay otros autores como Mark Tushnet que están preocupados por el lugar reservado al pueblo en el derecho vigente y poner fin a un derecho constitucional elitista. En tal sentido el Consejo de Europa también dice mediante su informe que las élites franquistas han aceptado la transición y el retorno de la democracia a cambio de una amnistía política de hecho, que descansa en un “pacto de silencio”. Estimo que es bastante optimista esta observación del Consejo de Europa, pues la transacción que supuso la transición fue infinitamente más generosa con esas élites que siguieron y siguen gobernándolo todo desde hace siglos.  

El escritor Montero González habla de “una memoria viva que late bajo las cunetas de una tierra atravesada por carreteras yermas que siempre conducen al mismo sitio, ahí donde quedó escondida nuestra memoria”. Afirma que para que creyésemos que existíamos y para despistar nuestro camino nos dieron una Constitución con reserva del derecho de admisión a los disidentes, a los hijos y nietos de los que perdieron la guerra. Que esa Constitución empiece a obtener su contenido a partir de las discusiones del pueblo en los foros políticos y de los movimientos sociales ordinarios, y en textos en los que se identifique “el pequeño y sucio secreto” de la vida institucional contemporánea, esto es, la existencia e hipertrofia de prácticas y arreglos a espaldas de la ciudadanía, es el desafío principal al que se enfrenta nuestra tambaleante democracia.

Julián Romero Freijomil. Jurista especialista en Justicia constitucional, investigador en derechos fundamentale

¿Cuál es nuestra esencia?

Escuchando y leyendo detenidamente durante este tiempo las ideas que se han propuesto, me ha resultado realmente emocionante e inspirador. La mayoría de las cosas que se han dicho son, en mi opinión, justas y muy necesarias.

Y la verdad es que ante tanta emoción, surgían en mí unas irrefrenables ganas de participar, cosa que en este momento os agradezco a todos, participar para aportar mi humilde grano de arena, y pensando, pensando, me preguntaba a mi mismo ¿qué puedo aportar yo al proyecto? Quería que fuera algo que nos sirviera a todos, pero pasaban los días y no se me ocurría nada, casi todo ya se había dicho, democracia, solidaridad, justicia social y un largo etc.

Lo único, seria sugerir la forma en que podemos transmitir a la sociedad en su conjunto estos mensajes tan potentes. Humildemente, creo que el reto está en ganar la confianza de las personas, ganar la confianza de nuestros semejantes y es lógico, gran parte de nuestra sociedad esta hastiada, frustrada, se siente engañada, abandonada, por tanto a estas alturas y en este momento del partido obtener su confianza requiere de algo mas que palabras.

En mi opinión pues, el reto no está en nuestras ideas, ya que son justas democráticas y solidarias, lo son y por eso digo que inspiran y emocionan, por que no nos separan, nos aúnan a todos.

En definitiva, creo que el quid de la cuestión está en cómo ganar la confianza de los demás, ese es el siguiente paso, ese es el gran desafió al que nos enfrentamos, ganar la confianza de nuestros semejantes.

Y así seguía pensando, y nada, no se me ocurría nada útil que deciros, hasta que recordé lo que me decía mi padre, él siempre me decía: “hijo, cuando tengas un problema y no sepas solucionarlo, vete a la esencia”, y yo le miraba y le decía: “vale, padre”, y me iba a tomar una cerveza o dos con los amigos. Bueno, era joven ya os imagináis. “Vete a la esencia”. La verdad es que yo no entendía qué quería decir. Es más, hasta llegué a pensar que estas cosas se las inventaba para quedarse conmigo. Pero, curiosamente, con el paso del tiempo fui descubriendo que era verdad, que funcionaba, que resolvía problemas.

Por tanto, si este principio lo aplicamos al gran reto que tenemos ante nosotros, (ganar la confianza), estas palabras cobran vida, por que ¿cuál es nuestra esencia? Es decir, ¿quiénes somos? Sí, ¿quiénes somos? Altas, altos, bajos, delgados, más guapas ellas… En fin, ¿quiénes somos? Pues en mi opinión, sencillamente somos “personas que quieren arreglar los problemas de las personas”. Simplemente, sí, personas que quieren contribuir a resolución de los problemas de todos en su conjunto. Punto, no hay más, esa es nuestra esencia.

Y si de ahora en adelante todas las acciones que emprendamos, todas las decisiones que tomemos lo hacemos bajo ese prisma, con ese ladrillo, podremos construir la gran casa de la confianza. Porque más pronto que tarde, las personas sabrán que no somos unos más, en el desilusionante espectro político actual, que no somos ni mujeres ni hombres interesados, sabrán que únicamente somos personas que quieren un futuro mejor para todos. Habrán podido ver nuestra esencia.

Víctor Manuel Sanz García. Abogado y escritor.

Sed de justicia

Beber aguaRecientemente me he enterado que hace años que en los hospitales NO SE LES DA AGUA A LOS PACIENTES… No… ni una gota. Para eso están los familiares, pero ¿y los que están solos?

El sábado ingresaron a un amigo de urgencias por un ictus. Yo pasé a verlo al día siguiente, ya en planta. Pedía agua con la boca reseca… pero el personal sanitario nos explicó que hasta que el médico no lo viera el lunes, no podían darle agua por posibles problemas de deglución. Le dieron agua gelificada. Hasta ahí todo correcto.

Y hoy pasé a verlo otra vez, más seco… gemía débilmente pidiendo agua. Él no se puede mover. Apenas puede hablar. Después del examen médico, éste lo vio deshidratado y no se explicaba cómo lo habían dejado durante casi dos días SIN SUERO, pero que ya podía tragar. Ingenuamente pedí agua.

Y entonces descubrí que ya no hay agua en los hospitales de España desde el 2012. Los recortes se llevaron el derecho de ofrecer agua mineral en los hospitales. Concretamente, no hay agua en el Hospital Clínico, Virgen de la Victoria de Málaga. Bajé a la calle, le compré una botella de agua a mi amigo y otra al compañero de habitación, que también estaba solo, sin familia, con una tarjeta de crédito, pero sin dinero en efectivo.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Enterarme de esta precariedad, en noviembre de 2017, ¡ha sido un shock! Pero como lleva tantos años, la gente lo ha normalizado. No es para tanto. Por favor, ¡qué hablamos de agua!

Pero no toquemos las dietas sin justificar de ningún político, hay que proteger a los Bancos, indultar a los corruptos, cubrir o silenciar los desfalcos más bochornosos de la historia de España… Estamos mal, idiotizados, aborregados, sumisos frente a las injusticias, a los abusos, a los recortes, a los robos, los pactos internacionales a escondidas que nos empobrecen y perjudican aún más.

¿Cómo vamos a protestar por la retirada del agua mineral de los Hospitales si hay plantas enteras sin utilizar? Ahora debemos preocuparnos y emplear nuestro tiempo para pensar y discutir entre todos, con agua o sin ella, en el monotema de turno que nos indiquen nuestros AMOS.

Marcela Alzerreca Achondo. Licenciada en Ciencias Biológicas.

 

 

 

QUE NADIE SE OFENDA CUANDO LEA ESTO…

La verdad es que yo nunca he entrado en polémicas ni en discusiones sobre patrias, banderas, escudos e himnos. Esta actitud muchos no la entenderán e incluso a algunos les ofenderá.

Yo, creo en la pequeña patria integrada por mí y mi familia, eso sí, como soy un buen ciudadano y un demócrata convencido, no rechazo que en mi DNI y en mi Pasaporte ponga la nacionalidad del lugar donde mi madre me trajo al mundo, también acato la leyes y por supuesto, soy respetuoso con aquellos que las banderas y los escudos son para ellos lo más de lo más, pero yo de estar estoy con los más débiles, con los más necesitados allá donde estén, sin importarme las fronteras que los separen.

Como comentario final diré, que si los salarios y las pensiones no fueran tan raquíticas, el empleo fuera de calidad y la economía fuera realmente bien para todos, a lo mejor mejoraba en algún punto mi patriotismo.

Ojo, que nadie piense mal, que el que firma este artículo, ha metido mucho tiempo de manera “no renumerada” en la mejora de su patria.

José Antonio Gracia Percebal. Profesor de comunicación

A la conquista del miedo

Feminazi, ¿no os parece un horror esta palabra? Pues es el calificativo que llevamos muchas mujeres a nuestras espaldas cuando luchamos para que se acabe con el machismo en este país. Rectifico porque tampoco me gusta el vocablo machismo, que se acabe con una auténtica lacra social que sufrimos en cuerpo y mente las mujeres, la violencia de género. Políticamente mucho más correcto, ¿no les parece? Después de este artículo, alguno y alguna por supuesto, se girará y me dirá fe-mi-na-zi.

Ayer escuché una noticia entre tantas que salen semanalmente en los medios de comunicación que me ha impactado, no sé si por el caso en concreto o por lo acontecido en los últimos días alrededor mío laboralmente: “Un hombre con orden de alejamiento dispara en la puerta del colegio a su ex delante de su hijo, y la mujer, Jessica, se encuentra en coma debatiéndose entre la vida y la muerte”. Ese es el titular que me ha acompañado mientras comía con mi marido, y al acostarnos nos enteramos de su desgraciada muerte.

Muchos oyentes pensarían: ¡qué pena!, ¡pobre chica!, ¡así va la justicia en España!, ¡la culpa del juez que lo dejó libre!, ¡delante del hijo, qué horror!, ¡bueno por lo menos él se suicidó! Esto es lo que nos pasa a los ciudadanos y ciudadanas por la cabeza cuando vemos este tipo de noticias, y mañana Jessica de Elda se nos olvida, y será otra, Victoria de Gijón, Sonia de Sevilla, Carolina de Vigo….

¿Pero cuántos de nosotros nos paramos a pensar qué ocurre realmente para que esto llegue a pasar? Pocos… por desgracia, mientras no nos afecte directamente. Y todo porque hemos normalizado que un hombre mate a una mujer, o que sea víctima durante años de su tortura física o psicológica. ¿Y quiénes lo tenemos normalizado? Todos, pero lo más triste es que también lo tengan conceptuado así las altas instituciones tanto judiciales y políticas que deben velar por nuestra seguridad e intereses. ¡Ah! Y si no lo tienes normalizado y luchas, acuérdate, serás una fe-mi-na-zi.

Trabajo en el ámbito del Derecho, y cuando empecé hace seis años, me quedé impresionada cuando mi compañera venía del juzgado de violencia asustada del comportamiento de la jueza. Ella defendía al maltratador, y lo llamo así porque fue condenado y quebrantó muchas veces su condena. ¿Por qué venía asustada? Porque su Señoría, al indicar la víctima en su declaración que ella tenía miedo de él, suspiró y dijo “Pero, ¿a qué tiene usted miedo, a los pájaros?…” Es decir, nos encontrábamos con una jueza de un juzgado especializado que tenía normalizado el concepto de que una mujer tenga miedo a un hombre.

Pues no Señoría, esa no es la educación de valores que yo quiero para mis hijos, sea mujer u hombre, aún no lo sabemos aunque la cigüeña esté en camino. Lo que yo quiero para mi futura hija, si es niña, es que cuando tenga un novio a los dieciocho años y todo fuese maravilloso porque se pasaban juntos horas y horas en el instituto, pero llega la universidad y cada uno elige su vida, él empiece a maltratarla porque ya no tiene el control sobre ella y no sabe si está en la cafetería de Derecho o en la de Económicas, mientras él está en la de Química, mirando si está en línea en Whatsapp y con quién hablará…

Ni tampoco quiero que si es un niño prohíba a su novia a maquillarse a la hora de salir un sábado a la discoteca, porque dice que parece una cualquiera y ella acepte porque tiene razón, “no puedo llevar esa falda que tanto me gusta porque luego tengo bronca en la disco con mi chico”.

Y esto ocurre… Vaya que si ocurre…. Pero estamos ciegos hasta que nos toca directamente. Estos días lo he tenido de cerca profesionalmente. Un chico que ya no puede controlar a su novia diariamente por su vida universitaria, y le envía mensajes del tipo: “Te voy a dar un paliza porque sales con tus amigas y conmigo no”, sólo porque está en el McDonald’s comiendo una hamburguesa con sus amigas, y ella le contesta cuando llega a su cama: “Tienes razón, dámela y así espabilo porque soy tonta”. Pero al día siguiente llega a casa con moratones  y todo cambia gracias al dolor de unos padres. Con dieciocho años, sí tiene miedo, igual que Jessica, que unos padres al ver cómo se encuentra moral y físicamente su hija tras una agresión, que yo… si mañana mi hija empieza a salir con un chico y empiezo a ver que ya no viste el vestido de Zara que tanto le gustaba porque es corto y a él no le “mola” que vaya así…

¿Dónde está el fracaso? ¿En la educación de los padres, que llegan a criar a un hijo que necesita que su novia no ponga carmín rojo en los labios para sentirse más seguro sobre ella? ¿En la justicia y los poderes públicos, que han normalizado la violencia machista, y por tanto es “lógico” que las comisarías tengan chicas de veinte años poniendo denuncias, solicitando una orden de protección y a los pocos días haya un juicio de una niña de dieciocho años contra un niño de veinte años? Y digo niños porque lo son, porque yo con dieciocho años era una niña…

¡Basta ya señoras y señores! Claro que existe el miedo, y no a los pájaros de Alfred Hitchcock, existe miedo a una realidad con la que no damos con la solución, ni nosotros como padres, ni los colegios a través de la educación, ni claro está, las instituciones a través de los mecanismos subvencionados para prevenir. Por tanto, toca seguir con miedo… O ¿debemos de conquistarlo, como proclamaba Nelson Mandela? Por desgracia a Jessica ya ningún juez o jueza podrá preguntarle si tiene miedo o si quiere conquistarlo…

Mientras otras seguimos pensando en el miedo a los pájaros, otras siguen luchando, pero ¡silencio! que son feminazis

Izaskun Suárez Huerga. Criminóloga y estudiante del Máster habilitante para la Abogacía​.

 

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