Querida amiga:

Resulta que ahora, a tus 39 años de historia, estás de moda. Sí, te están nombrando más de lo normal y resulta que vuelves a estar de moda. Adultos y adolescentes, medios de comunicación y en las calles, entras en un bar y lo oyes, parece que ahora mismo, porque así el gobierno lo ha decidido, sin querer o queriendo, parece que queremos o debemos hacer uso de ti. Sí, de ti, querida Constitución Española.

Y es que es justo ahora, en estos momentos, cuando parece vital y necesario que tod@s l@s ciudadan@s debemos conocerte a la perfección y quedarnos amparados bajo tus artículos, porque es ahora que nuestros representantes quieren utilizarte. Sí amiga, utilizarte, porque te están manipulando y usando al antojo de los que mayor voz tienen, en este caso para calmar las voces de los que quieren expresarse.

Nací contigo, el mismo año, unos meses antes, así que estoy hablando desde mis también 39 años de vida. Quizás me está tocando vivir los días más duros de todos ellos. Artículo 155… en realidad ¿Qué es el artículo 155? Yo soy una ciudadana más que antes de llegar al Artículo 155 me gustaría que nuestros dirigentes respetasen y diesen la misma importancia a los artículos anteriores. ¿Por qué? fácil, por justicia.

Resulta que mis ojos están contemplando una serie de injusticias, y no solo las contemplan, da la casualidad que también las estoy viviendo en primera persona. Vivo sumergida en ese círculo vicioso en el que, amparándome en mi Constitución Española y acogiéndome al artículo 35 sobre “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo”, no veo que los dirigentes lo apliquen con la misma seriedad con la que se toman el artículo 155. Es más, cada vez hay menos empleo y en condiciones más precarias. Soy una de esas tantas personas que con sus estudios, o sin ellos, vemos los días pasar con recelo, e intentando llegar a fin de mes, por lo menos sin pasar hambre, y es que yo me siento afortunada porque tengo la ‘suerte’ de poder optar a una ayuda de 430 euros al mes para conseguirlo, aún teniendo cargas familiares. A consecuencia de eso, peligra mi derecho a acogerme al artículo 47 sobre “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada (…)” debido a que mis cortos ingresos igual no me dejan defender el techo donde mi familia (hijo y marido) y yo vemos la vida pasar a través del cristal de una ventana. Injusto, ¿verdad?

Artículo 155, entiendo, es demasiado importante. Ahora mismo quizás sea el más importante. Consigue desviar la atención de problemas sociales que ahora mismo se están quedando sin resolver, porque hay que dar prioridades. Con esto, no me gustaría que se pudieran malinterpretar mis palabras, pero creo que antes de llegar a ese número mágico también pasamos por el artículo 20 sobre “la libertad de expresión”, ese del que estoy haciendo uso ahora mismo y que por imposición expresa de la cabeza ‘pensante’ del país se le va a dar a los ciudadan@s catalanes en la fecha en la que otros decidieron por ellos.

Me gustaría extenderme más, mucho más, podría llenar líneas y líneas recogiendo artículos sobre derechos fundamentales de los ciudadanos, que guardas entre tus páginas. Como sanitaria soy víctima de los recortes que un día se hicieron dejando al descubierto el artículo 43 sobre “se reconoce el derecho a la protección de la salud”. Actualmente estudiante, de nuevo, porque aunque tener mucho currículum me perjudica, no puedo hacer otra cosa que seguir formándome para cuando cambien las cosas, pero ¿a qué precio? Apenas dan becas. Igual entre nuestros jóvenes, o más jóvenes que yo, tenemos buenos cerebros que no llegarán a nada porque sus familias no tienen economía suficiente para proporcionarles el acceso a la universidad. Esa es la ecuación: No trabajo = economía inexistente. Pero resulta que hoy, la actualidad, solo contempla que se aplique el artículo 155. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

Querida amiga, debo despedirme, rondando los 40 dicen que nos volvemos más interesantes, somos jóvenes pero más sabios. Ya no tenemos esa energía de antes, y antes bajamos los brazos. Igual algún día a los de “arriba” les dé por leerse bien tus 192 páginas. Analizar, pensar y gestionar de manera igualitaria tus 169 artículos y darles a todos la misma importancia que se le da al artículo 155. Seguiremos luchando.

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